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    Restricciones de viaje retrasan la recuperación de conectividad aérea de Chile

    Pese a la apertura de fronteras para ciudadanos chilenos y extranjeros residentes completamente vacunados vigente desde el 26 de julio, el tráfico internacional de pasajeros no tiene perspectivas de mejora a corto plazo. Las severas restricciones que mantiene el Gobierno de Chile, ampliamente criticadas por su abierta discriminación y segregación de personas (familias), más la imposición de estrictas cuarentenas obligatorias, no sólo limita las posibilidades de viajes, sino que también sigue condicionando la recuperación de la conectividad del país.

    Como resultado, distintos operadores aéreos observan que no hay condiciones apropiadas para iniciar nuevos servicios. Por consiguiente, la alternativa más inmediata es modificar los planes hasta que se cambien las condiciones de ingreso y el escenario sea más favorable. Además de los cuestionamientos a las medidas únicas que se implementan en Chile, se reitera en la ausencia de una hoja de ruta por parte de las autoridades chilenas lo que crea una permanente incertidumbre y dificulta la planificación.

    A fecha de hoy, la conectividad aérea de Chile se encuentra seriamente comprometida. Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), el país pierde sólo en 2020 una conectividad en 29 pares de ciudades y el 75% de sus frecuencias aéreas lo que se traduce en una pérdida económica de US$4.616 millones al Producto Interno Bruto (PIB) y la destrucción de más de 121.505 puestos de trabajo, afectando también el sustento de muchas familias.

    Hasta antes de la crisis, el transporte aéreo aporta US$7.100 millones al PIB y mantenía alrededor de 191.000 empleos. Previo a la pandemia y la imposición de las restricciones, el 3,2% del PIB del país se sustenta por el aporte de la aviación y de los turistas extranjeros que llegaban por vía aérea.

    Líneas aéreas son las encargadas de proveer la conectividad de Chile. Hasta marzo de 2020, existen 23 líneas aéreas que atienden rutas internacionales. En la actualidad, sólo 11 compañías aéreas retornan, aunque con frecuencias muy reducidas. El total de operadores internacionales se pueden clasificar en cuatro grupos:

    • Líneas aéreas en operación: De acuerdo con datos del aeropuerto de Santiago, el único punto habilitado para la entrada a Chile, las líneas aéreas que operan rutas internacionales son: Aeroméxico, Air France, KLM y United Airlines con tres frecuencias semanales; Avianca y Delta, ambas con cuatro vuelos por semana; Copa Airlines e Iberia con un vuelo diario, esta última con distinto tipo de material que se traduce en una reducción en la cantidad de asientos; y SKY con dos vuelos por semana. Se suman American Airlines y LATAM con 17 y 32 frecuencias por semana, teniendo ambas el número más alto hasta la fecha. En algunos casos, las frecuencias son significativamente menores como ocurre con Air France que de 10 vuelos semanales pasa a sólo tres, Avianca que de tres vuelos diarios opera cuatro vuelos por semana, KLM de un vuelo diario a sólo tres vuelos por semana o Copa Airlines de tener hasta seis vuelos diarios, hoy apenas dispone de un vuelo por día.
    • Líneas aéreas pendientes de reanudar vuelos: Si bien el número es reducido en comparación con el grupo anterior no deja de ser significativo por el aporte en conectividad. A fecha de hoy, falta el retorno de Aerolíneas Argentinas, Air Canada, Amaszonas, British Airways, Estelar, GOL, Level y Paranair. De este grupo, British Airways, GOL y Level protagonizan nuevas rutas como Londres (LHR) – Santiago, Recife – Santiago, Foz de Iguazú – Santiago, o Barcelona – Santiago. En rutas internacionales, también falta la reanudación de los vuelos internacionales de la chilena Aerovías DAP en lo que respecta en la ruta Punta Arenas – Ushuaia.
    • Líneas aéreas con procesos de expansión detenidos: Pese a que el contexto es extremadamente desafiante, hay un número de operadores que tienen interés de retomar sus planes de expansión aprovechando oportunidades de mercado. El grupo lo componen principalmente las líneas aéreas de bajo costo y tarifas bajas (LCC, por sus siglas en inglés) cuyo crecimiento de la red es fundamental para consolidar su modelo de negocios. Producto de las medidas adoptadas por las autoridades, JetSMART, por ejemplo, se ve en la obligación de postergar en más de cuatro ocasiones el inicio de nueva conectividad como Santiago – Medellín y condiciona el inicio otras rutas. Otras compañías aéreas chilenas o extranjeras también se encuentran en la misma situación.
    • Líneas aéreas que no retornan al país: Como consecuencia de los cierres de fronteras, dos compañías aéreas suspenden sus servicios de pasajeros con Chile: Emirates y Qantas. El impacto de esta decisión perjudica significativamente la conectividad del país, siendo las regiones más afectadas Asia (Medio Oriente) y Oceanía. Alitalia también se retira del mercado chileno en marzo 2020 y sus planes no consideran retorno, pero la decisión no guarda relación con la crisis del COVID-19.

    Aquellas compañías aéreas que mantienen o deciden retomar algunos servicios lo hacen para atender las múltiples necesidades de viaje que tienen las personas, muchos de estos corresponden a viajes postergados debido a las medidas colocadas. En este caso, las líneas aéreas asumen una operación deficitaria siendo la más favorecidas las que poseen una mayor red de rutas o tienen un movimiento de carga relevante. Pese a esto, en la industria señalan que todos los operadores están afectados por las restricciones impuestas desde el Gobierno de Chile ya que impiden generar una reactivación sostenida.

    Las extensas y severas medidas de viajes impuestas unilateralmente se sienten con fuerza en un país, que por su ubicación geográfica y relaciones internacionales, necesita de una extensa y permanente conectividad aérea. El daño no sólo está en el aporte económico mencionado, sino que también en los empleos en la industria aérea y del turismo, sector que todavía no ve una reactivación. Cabe recordar que por cada un puesto en aviación se crean otros tres o cuatro en otras industrias reflejando el rol catalizador que tiene el transporte aéreo en la economía del país.

    Al impacto en conectividad, desde la industria aérea ponen en cuestionamiento que las políticas colocadas por el Ministerio de Salud no siguen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por lo mismo, instan a las autoridades a alinear las medidas con la práctica internacional y actuar con base a datos científicos en lugar de medidas políticas u de otra índole.

    En julio, el organismo dependiente de Naciones Unidas establece que los que los Gobiernos no debieran exigir algún comprobante de vacunación como una condición obligatoria para salir o ingresar a un país, además de eliminar medidas como pruebas y/o requisitos de cuarentenas para los viajeros que estén completamente vacunados o que hayan tenido una infección previa de COVID-19 en los últimos seis meses a su salida o llegada. También recomiendan ofrecer alternativas de ingreso para las personas no vacunadas a través de pruebas de diagnóstico; e implementar medidas de prueba y/o cuarentena para viajeros internacionales sólo cuando exista un enfoque basado en el riesgo con respaldo en la evidencia científica.

    La industria aérea pide a la administración de Sebastián Piñera revisar el plan de “Fronteras Protegidas”. Los aspectos más preocupantes guardan relación con la situación de los menores de edad que no pueden ser vacunados y la discriminación que se hace a viajeros de Santiago y los de regiones, además de políticas poco claras que generan errores de interpretación para compañías aéreas, agentes de viaje y para las propias personas. Si bien se avanza en la forma en lo que respecta a la homologación de vacunas, experiencias de viajeros critican la falta de información y las medidas confusas.

    Fotografía portada - Simón Blaise

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