Luego de la mala experiencia del FASat-Alfa, la FACh puso en marcha su segundo intento de poner un satélite nacional en órbita. Logrando así un hito que marcaria el futuro de la historia aeroespacial en Chile.
- FASat-Bravo: el primer satélite chileno en orbitar la Tierra
- FASat-Charlie: el salto cualitativo del programa espacial chileno
- SUCHAI: el primer satélite construido en Chile
- El Sistema Nacional Satelital (SNSat): la constelación de 10 satélites que nunca llegó
- Lemu Nge: el primer satélite privado de Chile
FASat-Bravo: el primer satélite chileno en orbitar la Tierra

El nuevo satélite, apodado FASat-Bravo, era prácticamente igual al Alfa, aunque esta vez contaba con las modificaciones necesarias para corregir el problema de las cargas pirotécnicas. Con un peso de 50 kg y 60 cm de alto, era alimentado por paneles solares que recubrían su exterior.
Su objetivo era permitir la realización de estudios geográficos, climáticos y ambientales, además de la recolección de datos e información satelital, cubriendo desde el desierto hasta la Antártica, incluyendo el mar y las islas del territorio nacional, gracias a sus instrumentos experimentales como el OLME, DTE y GPS, entre otros.
A lo largo de su vida útil completó 13.000 órbitas, durante las cuales obtuvo más de 1.200 fotografías de distintas resoluciones, y realizó experimentos de medición de la capa de ozono, transferencia de datos e imágenes, orbitó a una altura de entre 816 y 819 km, con un período orbital de 101,2 minutos.
El FASat-Bravo fue puesto en órbita por el cohete Zenit-2, lanzado desde el Cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, el 10 de julio de 1998.


Tras casi tres años de funcionamiento, el 16 de junio de 2001 falló la batería, quedando inutilizable, por lo que fue dado de baja, dejando a Chile sin presencia espacial durante 13 años, hasta la llegada del FASat-Charlie en 2011.
FASat-Charlie: el salto cualitativo del programa espacial chileno
El Sistema Satelital de Observación Terrestre (SSOT), también conocido como FASat-Charlie, es un microsatélite construido por el fabricante espacial EADS Astrium y operado por la Fuerza Aérea de Chile.


Pesa 116 kg y mide 140 cm de alto. Su telescopio ofrece una resolución en tierra de 1,45 m en modo pancromático (Imágenes en escala de grises con un nivel de detalle mayor que las imágenes a color) y 5,8 m en modo multiespectral (Técnica de captura que registra información de luz en múltiples longitudes de onda del espectro electromagnético). Opera en órbita polar a 620 km de altura, entregando alrededor de 100 imágenes diarias con un período orbital de 1 hora y 37 minutos.

Sus aplicaciones civiles abarcan la agricultura de precisión, la silvicultura, el ordenamiento territorial, el mapeo de zonas urbanas, los estudios de crecimiento y dinámica poblacional, los catastros de bosques, la protección de fronteras y el monitoreo de catástrofes naturales como tsunamis, incendios y aluviones.
Fue puesto en órbita el 16 de diciembre de 2011 por el cohete Soyuz 2, lanzado desde el Puerto Espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, utilizado actualmente por la Agencia Espacial Europea (ESA).
Al cumplir diez años de operación en diciembre de 2021, el FASat-Charlie había orbitado la Tierra 54.014 veces y capturado 252.844 imágenes. Hasta hoy, el FASat-Charlie sigue operando con normalidad, duplicando su proyección de vida útil original.
SUCHAI: el primer satélite construido en Chile
Seis años después llegaría el SUCHAI, el primer satélite desarrollado totalmente en Chile.
SUCHAI proviene de la sigla en inglés Satellite of the University of Chile for Aerospace Investigation y también de la palabra en mapudungún «suyai», que significa «esperanza». Fue desarrollado por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, con el objetivo de formar profesionales con capacidad en el área de diseño y construcción satelital.
Tiene forma de cubo de 10 cm por lado y un peso de 10 kg. En su interior lleva subsistemas de comunicación y energía, un computador, una cámara, un navegador GPS, elementos de experimentación científica y una sonda Langmuir que se extiende 5 cm para estudiar los electrones de la ionósfera. Por sus dimensiones se le clasifica como un CubeSat o nanosatélite.

Fue lanzado el 23 de junio de 2017 a bordo del cohete PSLV-XL de la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO), desde el Centro Espacial Satish Dhawan, en India.
El SUCHAI operó entre junio de 2017 y octubre de 2018, realizando 7.838 vueltas alrededor de la Tierra a una altura de 505 km. Durante los 457 días de operación, el nanosatélite se enfocó en tres experimentos: mejorar el diseño de nuevos cubos satelitales gracias a datos en tiempo real, estimar la degradación de las baterías de litio en el tiempo, y medir in situ la radiación de partículas de la ionósfera. El 6 de octubre de 2023, el SUCHAI 1 se desintegró al reingresar a la atmósfera terrestre, luego de más de seis años en el espacio.
El éxito del primero impulsó el desarrollo de sus sucesores: el SUCHAI 2, el SUCHAI 3 y el PlantSat, lanzados juntos el 22 de abril de 2022 en la misión Transporter 4 de SpaceX, a bordo del cohete Falcon 9, desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Estados Unidos.


El SUCHAI 2 se enfocaba en el estudio de sistemas de imágenes y llevaba como carga adicional una cámara para evaluar la contaminación lumínica nocturna. El 6 de octubre de 2024, después de 920 días de operación, fue dado de baja.
El SUCHAI 3 se dedicaba al estudio de sistemas de comunicación y llevaba dos femtosatélites que aumentaban a 5 puntos las mediciones magnéticas en el espacio, más un sistema de IoT —red de dispositivos físicos equipados con sensores, software y conectividad que recopilan e intercambian datos en tiempo real—. El 25 de mayo de 2024, después de 785 días de operación, fue dado de baja.


El PlantSat tenía como objetivo realizar experimentos biológicos en el espacio. En su interior viajó una tillandsia o «clavel del aire», planta que no necesita tierra para sobrevivir. Su contenedor, especialmente fabricado para mantener la planta viva y medir su condición, permitía determinar si toleraba el ambiente espacial, la microgravedad y la radiación. El 4 de marzo de 2024, después de 703 días de operación, fue dado de baja.
Los tres satélites siguen orbitando la Tierra y las estimaciones apuntan a que podrían reingresar a la atmósfera en algún momento entre 2027 y 2029, desintegrándose por completo, al igual que el SUCHAI 1.
El Sistema Nacional Satelital (SNSat): la constelación de 10 satélites que nunca llegó
En mayo de 2021, el gobierno de Chile firmó un contrato de USD 120 millones con la empresa israelí ImageSat International (ISI) para poner en marcha el Programa Espacial Nacional, denominado Sistema Nacional Satelital (SNSat).
El proyecto contemplaba una constelación de 10 satélites que reemplazarían al FASat-Charlie.El FASat-Delta fue construido en alianza con la empresa estadounidense Tyvak, corresponde al modelo Runner 1 desarrollado por ISI, y su construcción duró aproximadamente 18 meses.

Es un satélite de 90 kg y un tamaño aproximado de 55 × 85 cm. Está equipado con un telescopio de 35 mm capaz de generar imágenes en escala de grises y color RGB, con una resolución de 71 cm y una cobertura horizontal de 5,6 km, imágenes de hasta 50 megapíxeles y calidad submétrica. Además, cuenta con capacidad para grabar videos en color y nocturnos, convirtiéndolo en uno de los primeros satélites en el mundo con esta capacidad. Opera en órbita solar a una altura aproximada de 550 km, está equipado con paneles solares fotovoltaicos y su vida útil estimada era de 5 años.
Fue diseñado para la observación terrestre, con el objetivo de ampliar las capacidades del país en ámbitos como búsqueda y rescate, monitoreo de pesca ilegal, seguimiento de inundaciones, actividad volcánica, identificación de focos de incendios, elaboración de mapas de riesgo de tsunami y el mapeo topográfico y geográfico del país.
El FASat-Delta fue lanzado el 12 de junio de 2023 a bordo del cohete Falcon 9 de SpaceX, desde la Base Vandenberg de la Fuerza Espacial de Estados Unidos. Fue parte de la misión Transporter 8, que puso en órbita un total de 72 micro y nanosatélites.
El FASat-Delta era solo el primero de una ambiciosa constelación planificada en dos grupos. Los primeros tres satélites —FASat-Delta, FASat-Echo 1 y FASat-Echo 2—, de aproximadamente 100 kg cada uno, debían ser lanzados entre 2021 y 2024 por SpaceX.
Estos tres minisatélites ópticos permitirían tener uno constantemente orbitando el territorio nacional. El FASat-Echo 2, a diferencia de los anteriores, sería construido íntegramente en Chile. Los otros 7 satélites, de entre 12 y 13 kg, estaban programados para lanzarse de forma escalonada: uno en 2023, tres en 2024 y tres en 2025, todos construidos en territorio nacional.
El sistema sería operado desde el Centro de Control de Misión Espacial Nacional, con tres estaciones terrestres ubicadas en Punta Arenas, Santiago y Antofagasta. El plan también contemplaba la construcción de un Centro Espacial Nacional (CEN) en Cerrillos, de 5.000 m², con laboratorio de fabricación de satélites, centro de control de misión, centro de procesamiento de información geoespacial y un centro de emprendimiento e innovación espacial, el cual fue inaugurado el 22 de diciembre de 2025.

Los problemas comenzaron en el primer semestre de 2024: la resolución de las imágenes no era la óptima y la empresa anunció que no logró descargar correctamente las imágenes contempladas en el contrato. El 22 de noviembre de 2024, la FACh informó oficialmente la cancelación del FASat-Delta como parte de la constelación del SNSat, debido al incumplimiento de los objetivos contractuales en su puesta operacional.
La FACh señaló que, a pesar del fracaso del FASat-Delta, el programa espacial en su conjunto continúa avanzando, destacando los logros en formación de personal y el nuevo Centro Espacial Nacional. El cronograma original está completamente desfasado: los nueve satélites restantes debían haberse lanzado entre 2021 y 2025, y hasta el momento el programa sigue adelante en el diseño y desarrollo de los ocho satélites que serán construidos en Chile. Lo más probable es que se busque un nuevo proveedor o se renegocie con ISI.
Lemu Nge: el primer satélite privado de Chile
Lemu Nge es el primer satélite de tipo privado en Chile, operado por la startup Lemu, con sede en Frutillar. Su nombre proviene del mapudungún y significa «Ojo del bosque». Lemu es una empresa nacida en Chile cuya misión es usar la tecnología como estrategia para aprender, explorar y proteger la naturaleza, perfeccionando las metodologías y resultados de conservación.
Es un nanosatélite de 30 cm de largo, 20 cm de alto y 10 cm de ancho, con un peso de aproximadamente 6 kg. Fue diseñado y fabricado por NanoAvionics en Lituania, mientras que su generador de imágenes fue suministrado por Simera Sense en Sudáfrica.

Está equipado con una cámara hiperespectral de alta definición que mide 32 bandas espectrales entre 450 y 900 nanómetros, lo que le permite capturar detalles imperceptibles para la visión humana. Tiene una resolución de 4,75 metros, lo que le permite segmentar la cobertura terrestre y la biodiversidad de la vegetación con un detalle inusual mediante visión artificial. Cuenta además con un sistema de propulsión que permitirá desorbitar el satélite de forma segura al completar su misión, desintegrándose en la atmósfera sin dejar basura espacial.
Su objetivo central es monitorear la salud de los bosques y la biodiversidad del planeta desde el espacio, usando tecnología hiperespectral e inteligencia artificial.
Fue lanzado el 16 de agosto de 2024 a bordo del cohete Falcon 9 de SpaceX, desde la Base Vandenberg de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, en California.

Realiza 14 órbitas diarias y monitoriza 51.000 millones de hectáreas del planeta. Cada 90 minutos completa una vuelta a la Tierra, opera a una altura de 500 km y en cada órbita tiene la posibilidad de pasar por las estaciones de descarga de información para obtener los datos recopilados.
En casi tres décadas, Chile pasó de un satélite que no logró separarse de su lanzador a contar con un programa espacial con infraestructura propia, capital humano formado en el país y participación privada. Cada misión, dejó aprendizajes que alimentaron la siguiente. El fracaso del FASat-Delta fue un golpe importante, pero la inauguración del Centro Espacial Nacional y el compromiso de construir ocho satélites en Chile indican que el programa sigue adelante y que en un futuro el país contara con una constelación de satélites propios.
Redacción: Felipe Morales
Fotografía de portada: FACH


