Transporte, Helicópteros o F-35 ¿En qué orden de prioridad?

Simon Blaise

En las últimas semanas, numerosos medios de comunicación han dado amplio eco a la especulación sobre si Chile sería el país comprador de los 11 aviones de combate F-35 Lightning II de origen estadounidense, cuya compra es clasificada. El debate se ha reducido casi exclusivamente al análisis de las prestaciones técnicas de la aeronave. Sin embargo, como explicamos en una nota anterior , incorporar un sistema de quinta generación va mucho más allá de evaluar las capacidades de un solo avión.

En esta oportunidad, no nos centraremos en el F-35, sino en lo que debe venir antes.

Hoy en día, el poder aéreo de Chile (enfocándonos exclusivamente en la Fuerza Aérea) mantiene un estándar elevado tanto a nivel regional como internacional. Cuenta con capacidades de transporte táctico de distinto alcance, que le permiten proyectarse incluso hasta el territorio antártico, dispone de sistemas de reabastecimiento en vuelo para sus F-5 y F-16 (a pesar de que utilizan sistemas diferentes), y posee una sólida capacidad de alerta temprana y guerra electrónica para el control de su espacio aéreo. Además, su flota de helicópteros y aviones multipropósito le ha permitido operar en zonas tan remotas como el Glaciar Unión.

Sin embargo, estas son capacidades que deben ser preservadas y modernizadas de forma sostenida. Una de las mayores vulnerabilidades que podría enfrentar el poder aéreo chileno es, precisamente, la pérdida progresiva de alguna de estas capacidades ya consolidadas.

Sin duda, a todos gustaría contar con el mejor avión de combate en sus filas. Sin embargo, existen prioridades estratégicas que no pueden ser desplazadas por el destello de especulaciones mediáticas que, hasta ahora, no son más que eso: conjeturas.

Lo que no es una especulación es mantener una Fuerza Aérea moderna y capaz en todas sus áreas, sin descuidar ni perder capacidades.

Transporte, el área crítica para una geografía compleja

El transporte estratégico viene mostrando claras señales de alerta desde hace varios años, principalmente por el envejecimiento de los legendarios C-130 Hércules, que durante décadas han constituido la columna vertebral del transporte aéreo militar chileno.

Paralelamente, el transporte estratégico de largo alcance también requiere atención urgente. El único Boeing 767, utilizado tanto para transporte de carga y tropas como para misiones presidenciales, acumula décadas de servicio. Así mismo los dos aviones Boeing 737 actualmente en operación tienen una realidad similar, por lo que pensar en su reemplazo no puede postergarse por mucho más tiempo.

En este contexto, las conversaciones sostenidas entre Chile y Embraer han puesto al KC-390 como una de las opciones más avanzadas y promisorias. El avión ha demostrado un importante éxito en el mercado internacional, con operadores en varios continentes. Su gran versatilidad lo tienen actualmente en proceso de estudio y certificaciones en curso para: operación antártica (un requisito fundamental para Chile), reabastecimiento en vuelo mediante pértiga e incluso el combate a incendios.

Por otra parte, la flota de KC-135 Stratotanker, que cumple roles duales de transporte estratégico y reabastecimiento en vuelo, también enfrenta un progresivo envejecimiento. Dada la extensión territorial de Chile, resulta indispensable contar con aeronaves de largo alcance que, además, permitan extender el radio de acción de los F-5 y F-16 para cubrir efectivamente todo el territorio nacional. Adquirir más aviones del mismo modelo pareciera ser lo más eficiente.

La importancia de contar con sistemas de alerta temprana

La vasta extensión territorial de Chile, sumada a su presencia insular, continental y antártica, convierte el control y resguardo de sus límites en una tarea permanente y altamente exigente, que demanda una asignación sostenida de recursos.

Actualmente, la Fuerza Aérea cuenta con los aviones E-3D Sentry, adquiridos del gobierno del Reino Unido. Estas aeronaves ya acumulan años de servicio previo en la Royal Air Force (RAF), donde participaron en misiones de combate y patrullaje fronterizo con la OTAN.

Con una adecuada inversión en mantenimiento y modernización, es posible mantener una flota operativa. Sin embargo, por su antigüedad, requieren trabajos de envergadura para garantizar su disponibilidad y efectividad.

Helicópteros, la dificil búsqueda para reemplazar al veterano UH-1H

Durante décadas, el Bell UH-1H fue el helicóptero insignia de la Fuerza Aérea de Chile. Su confiabilidad, versatilidad y protagonismo tanto en Chile como en operaciones internacionales le valieron un lugar destacado en la historia de la institución. Tanto es así, que sus propios pilotos suelen afirmar que “solo un UH-1H podría reemplazar a un UH-1H”.

Hoy, la flota de alas rotatorias de la FACh se sustenta principalmente en los Bell 412 y los MH-60M Blackhawk. Sin embargo, la desactivación progresiva del UH-1H ha generado vacíos operativos que aún deben ser cubiertos.

A través del Proyecto Pantera, la Fuerza Aérea ha evaluado diversas alternativas modernas, desde modelos del fabricante estadounidense Bell hasta opciones europeas de Leonardo y Airbus Helicopters. Aunque aún no existe una fecha definida para la adquisición, la renovación de la flota de helicópteros constituye una de las prioridades pendientes en la modernización del material aéreo.

En un país de geografía tan compleja y expuesto a desastres naturales, el helicóptero representa una herramienta estratégica insustituible. Contar con una flota moderna, versátil y capaz de operar en todo tipo de condiciones es fundamental para cumplir misiones de rescate, apoyo humanitario, transporte en zonas de difícil acceso y operaciones antárticas.

¿Es el F-35 el reemplazo del F-5?

Por último, pero no menos importante, está el caso del Northrop F-5, un avión de combate longevo pero aún capaz que lleva más de 50 años prestando servicio en la Fuerza Aérea de Chile. A pesar de su excelente estado y mantenimiento, tarde o temprano llegará el momento de darle un reemplazo digno que esté a la altura de las misiones que se le asignan.

Este es precisamente el punto donde el análisis debe ser más profundo y sereno. Es fácil dejarse deslumbrar por las capacidades de los cazas más modernos, pero conviene mantener los pies en la tierra. Esto no significa descartar al F-35 Lightning II como una posible opción futura para la FACh.

El F-35 es, sin duda, uno de los aviones de combate más avanzados del mundo y, consecuentemente, uno de los más costosos. Chile cuenta con la doctrina operativa, la experiencia y el nivel profesional necesario para incorporarlo, tras 50 años operando el F-5 y más de 20 años con el F-16. Sin embargo, es imprescindible evaluar con rigor todas las alternativas disponibles.

Desde el punto de vista tecnológico, ningún otro avión disponible iguala al F-35 en capacidades. Además, opciones de quinta generación de origen ruso o chino resultan poco realistas dada la doctrina y las relaciones estratégicas de Chile.

Aquí surge el dilema central: ¿calidad o cantidad? La guerra moderna ha demostrado que la proliferación de drones de bajo costo representa una amenaza seria. Frente a enjambres de cientos de vehículos aéreos no tripulados, una fuerza compuesta por pocas unidades de altísimo valor puede resultar vulnerable. Por el precio de un solo F-35, Chile podría adquirir varias aeronaves modernas (nuevas o de segunda mano) que permitan una mayor presencia y dispersión en distintas bases aéreas, aumentando la resiliencia del sistema.

En este contexto, plataformas más asequibles ven una oportunidad en la búsqueda del reemplazo del F-5 Tigre III: el Saab Gripen (ensamblado en Brasil), el KAI FA-50, el TAI Hurjet, Eurofighter o incluso la adquisición de F-16 más modernos. Todas ellas representan opciones serias que merecen un análisis detallado.

Si bien la región avanza gradualmente en la modernización de sus fuerzas aéreas, cualquiera de estas alternativas permitiría a Chile mantener una sólida y disuasiva defensa de su espacio aéreo. Es importante recordar que, dentro de las adquisiciones de defensa, los aviones de combate son siempre los más escrutados y cuestionados por la opinión pública.

Por supuesto que sería deseable contar con el mejor caza del mundo. Pero una Fuerza Aérea no se construye únicamente con plataformas de élite: se construye con un equilibrio de capacidades que se complementan entre sí. Ese equilibrio debe ser la verdadera prioridad.

Redacción: Simón Blaise O.
Fotografía de Portada: Simón Blaise O.

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Director y Editor de Aero-Naves. Especialista en tema de defensa y aviación. Fotógrafo aeronáutico con 20 años de experiencia.
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