El hallazgo de dos cuerpos en el compartimiento del tren de aterrizaje de una aeronave de Avianca en la noche el viernes 06 de enero en Bogotá pone en cuestión la seguridad en la aviación. Con una investigación en curso, tanto línea aérea como de los aeropuertos involucrados están bajo revisión, aunque la situación obliga poner foco en un problema mucho mayor: la migración irregular que afecta a los países.
Las últimas informaciones sugieren que los cuerpos -cuya identidad todavía no se informa- son de personas de la región del Caribe. Por la presencia de monedas dominicanas en uno de ellos, se habla de personas de esa nacionalidad, aunque no se descarta también sean de Haití. En los últimos años, ambos países son emisores de personas hacia Sudamérica, principalmente hacia Chile.
Según la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Chile, el Airbus A320neo de Avianca involucrado opera previamente tramos Bogotá – Río de Janeiro (GIG) – Bogotá y posteriormente, Bogotá – Santiago – Bogotá. Sin embargo, información del seguimiento de la aeronave no es del todo correcta.
La aeronave involucrada es el N765AV un Airbus A320neo de Avianca. De acuerdo con Flightradar, los últimos tramos son Bogotá – Sao Paulo (GRU) realizado en la noche del 05 de enero para regresar a la capital colombiana en la mañana del día 06 y luego realizar Bogotá – Santiago – Bogotá. Anteriormente, también opera rutas a Lima y Río de Janeiro (GIG), este último aeropuerto visitado el 04 de enero en referencia a lo que señala DGAC Chile.
Las investigaciones en curso no descartan fallas en la seguridad en ninguno de los aeropuertos involucrados. Por las monedas encontradas se incluye también a República Dominicana. Avianca opera dos destinos en ese país: Santo Domingo y Punta Cana, ambos con atendidos por rutas sin escalas desde Bogotá. Por los registros, el N765AV opera en Punta Cana el 02 de enero.


A pesar de no estar directamente involucrados, ningún aeropuerto como la línea aérea pueden desvincularse de los hechos. Por el contrario están llamados a colaborar con las investigaciones. El aeropuerto más visitado es El Dorado de Bogotá por ser la base de aeronave, seguido de Arturo Merino Benítez de Santiago que visita en dos oportunidades.
Tras expresar públicamente condolencias, Avianca señala que la seguridad aeroportuaria, el control a zonas restringidas y el control del perímetro está a cargo de las autoridades. Además, precisa que está dispuesta a colaborar con el aeropuerto y autoridades locales en el esclarecimiento del caso y que se tomen las medidas necesarias para que eventos como estos no se vuelvan a presentar.
Hasta la fecha, ningún aeropuerto involucrado -al menos los dos más directos, Bogotá y Santiago- realizan hasta la fecha declaraciones públicas sobre lo sucedido.

El factor de la migración
La presencia de cuerpos encontrados en el vuelo de Avianca está asociada a la migración irregular. Un problema que desde hace años afecta a muchos países latinoamericanos así como del resto del mundo como consecuencia de problemas políticos, económicos, sociales y también el involucramiento del crimen organizado en el traslado irregular de personas.
En el mundo, los fenómenos migratorios no son nuevos. A lo largo de la historia, se conocen distintos movimientos masivos de personas en distintas zonas del planeta. En la mayoría, estos procesos tienen impactos políticos significativos y si no son debidamente atendidos por los Estados, constituyen una amenaza a la seguridad de estos.
En América Latina y el Caribe el fenómeno tampoco es nuevo. Tradicionalmente, se conoce la migración (forzada y no forzada) hacia Norteamérica, especialmente desde Centroamérica y México hacia los Estados Unidos. En los últimos años se agrega también la migración hacia el sur hacia países que son vistos con mejores perspectivas.
Por el desarrollo económico y movilidad social alcanzado en los últimos 30 años, Chile es destino de migración regular e irregular desde Perú, Haití, República Dominicana, Colombia y recientemente Venezuela. Actualmente, el país del sur tiene una crisis de seguridad por la migración irregular producido por personas que ingresan por distintos puntos de la frontera Norte. Las instituciones del Estado están cuestionadas por la sociedad civil por la falta de acción ante la problemática y las implicancias que tiene el fenómeno en distintos aspectos, especialmente en materia de seguridad.
En los fenómenos migratorios, tampoco es la primera vez que la aviación es utilizada. Desde hace décadas se conocen casos de personas que viajan irregularmente a bordo de aviones en zonas no aptas para el transporte de personas.
En 1947, un hombre de 30 años vuela en el tren de aterrizaje de un avión de KLM desde Lisboa a Brasil. En 1986, una persona de 35 años viaja irregularmente de Ciudad de Panamá a Miami volando en un Boeing 707 a 39.000 pies (FL390), siendo el caso de supervivencia de mayor altitud registrada. En 1993, un niño de 13 años es encontrado congelado en Miami en un avión procedente de Bogotá. Otros casos conocidos son el de dos hombres que viajan en el tren de aterrizaje de un B747 de British Airways de Nueva Delhi a Londres (LHR) y el de un hombre de 24 años que escapa de La Habana en un container de equipajes de un avión Air France con destino a París (CDG).
Ante estos acontecimientos, la industria de la aviación responde mejorando los procedimientos de seguridad tanto en aviones como en los aeropuertos. Sin embargo, la principal responsabilidad ante estos casos está en las instituciones del Estado las que deben atender adecuadamente estos fenómenos y resguardar la seguridad de los aeropuertos. El descubrimiento de los cuerpos en un Avianca supone fallas que deben corregirse dependiendo de los resultados de la investigación.
Fotografía portada – Simón Blaise O.


