138° Aniversario del Natalicio del Comodoro Arturo Merino Benítez, «Prócer de la Aeronáutica Chilena»

Jorge Alcaíno

Cada 17 de mayo, la aviación chilena celebra el nacimiento de su prócer, el Comodoro Arturo Merino Benítez, quien nació el en 1888 en la ciudad de Chillán.

El Comodoro Merino dedicaría su vida al desarrollo de la aviación chilena, tanto militar como civil. Fundó el Club Aéreo de Chile (actual Club Aéreo de Santiago) en 1928; en 1929 creó la Línea Aérea Nacional (actual LATAM), y fue el principal impulsor de la creación de una Fuerza Aérea independiente, logro que concretó en 1930, convirtiéndose en el primer Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile.

Por sus obras, esfuerzo, perseverancia, liderazgo, integridad, amor a la patria y valentía, el Comodoro Merino es reconocido por los aviadores chilenos como el “Prócer de la Aeronáutica Chilena”.

La vida de Arturo Merino Benítez dedicada a la aviación y la patria

Arturo Merino Benítez nació el 17 de mayo de 1888 en Chillán y, antes de cumplir 15 años, ingresó a la Escuela Militar del General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, donde se formó como oficial del Ejército de Chile, egresando con distinción en 1908 como oficial de Artillería.

En 1918, el entonces capitán Merino realizó una conferencia sobre el futuro de las armas, donde destacó la superioridad de la aviación sobre la caballería de reconocimiento, tanto en exploración como en combate. También advirtió el veloz crecimiento que estaba experimentando la aviación militar.

En 1926, el entonces mayor Merino fue designado en el Servicio de Aviación del Ejército de Chile como director de la Escuela de Aviación Capitán Manuel Ávalos Prado. Al poco tiempo, y ya con 38 años, decidió realizar voluntariamente un curso de piloto, al considerarlo una obligación moral para poder comandar a sus subordinados, demostrando así su gran sentido de responsabilidad y superación personal.

En 1928, como teniente coronel, asumió el mando de la recién creada Dirección de Aviación del Ejército de Chile. Sin embargo, Merino Benítez veía en la aviación mucho más que un arma: veía los nuevos caminos de la patria. Las largas distancias y las complejas condiciones geográficas siempre representaron una gran dificultad para el transporte, especialmente hacia los extremos del país, como Arica y la Patagonia. Por ello, en 1929 creó la Línea Aeropostal Santiago-Arica, la cual en 1932 se separó de la aviación militar y se transformó en la Línea Aérea Nacional, actualmente LATAM Airlines.

Merino Benítez también encabezó la expansión de las rutas aéreas, creando la Línea Experimental Puerto Montt-Aysén e impulsando, en 1930, la llegada de aeronaves a Punta Arenas. Citando sus propias palabras: “¡Yo tengo un camino construido: el de los cielos de Chile!”.

Pero esta frase no quedó solo en palabras; quedó reflejada en sus acciones. Merino Benítez no lideró estos procesos desde una oficina: él mismo arriesgó su vida para lograrlo, incluso sufriendo un accidente en enero de 1930, cuando su aeronave cayó en pleno estrecho de Magallanes. Fue rescatado cuando la aeronave ya estaba prácticamente sumergida en las gélidas aguas australes.

El Comodoro Arturo Merino Benítez siempre vio un valioso recurso en los aviadores civiles, quienes potencialmente serían una útil reserva en caso de necesidad. Por ello, en 1928 creó el Club Aéreo de Chile, que rápidamente dio paso al Club Aéreo de Santiago y a la Federación Aérea de Chile, producto de la creación de nuevos clubes aéreos a lo largo del país. Además, en 1930 lideró la creación de la Dirección de Aeronáutica, actualmente conocida como Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), organismo crucial para las operaciones aéreas hasta nuestros días.

El tiempo le daría la razón a Merino Benítez. Los aviadores civiles y sus clubes aéreos han sido un recurso fundamental para el país, destacando sus aportes en puentes aéreos tras catástrofes, evacuaciones aeromédicas (cuando sus medios están disponibles con mayor rapidez que los de las Fuerzas Armadas) y en la promoción de la aeronáutica dentro de la comunidad.

Tras años de trabajo, en 1930 se concretó, gracias a Merino Benítez, la fusión e independencia de los medios aeronáuticos del Ejército y de la Armada de Chile, creándose así la Fuerza Aérea de Chile.

En 1932 culminó su carrera militar, acogiéndose a retiro con el grado de Comodoro y habiendo sido el primer Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile. Posteriormente, continuó dirigiendo el Consejo Directivo de la Línea Aérea Nacional hasta 1938, aunque retomaría funciones como vicepresidente ejecutivo entre 1952 y 1954.

El Comodoro Merino también fue clave en los inicios de la industria aeronáutica chilena. Con la adquisición de aeronaves Curtiss Falcon, se estableció una fábrica en el Aeródromo de Los Cerrillos para construir estos aviones en Chile. Aunque esta iniciativa no perduró en el tiempo, sentó un precedente para la posterior creación de la Empresa Nacional de Aeronáutica (ENAER), más de 50 años después.

Durante el resto de su vida, el Comodoro Merino Benítez se dedicó a sus actividades particulares, falleciendo el 2 de mayo de 1970. Sin embargo, la Fuerza Aérea alcanzó a rendirle un digno homenaje durante su 40.º aniversario, el 21 de marzo de 1970, ocasión en que fue condecorado por el presidente Eduardo Frei Montalva con una medalla de oro que llevaba la inscripción: “Al insigne y primer Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile, 1930-1970”.

Actualmente, las hazañas, el esfuerzo y la dedicación de Merino Benítez son recordados y homenajeados por todos los aviadores chilenos, siendo reconocido como el “Prócer de la Aeronáutica Chilena”. Además, el aeropuerto internacional de Santiago lleva su nombre: “Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez”.

Redacción: Jorge Alcaíno

Imagen de portada: Ai retocada por Aero-naves

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Joven entusiasta de la aviación la fotografía y la historia de la aviación militar chilena.
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