Chile enfrenta una desafiante temporada de incendios forestales 2025-2026. Es por esto que la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en conjunto con el gobierno de Chile y empresas privadas, ponen a disposición una gran flota de aviones, la cual es clave para atacar los distintos incendios a través de todo Chile.
Los aviones destinados al combate de incendios cumplen diversas funciones cuando se activa la alerta ante una emergencia. Desde un avión Observador encargado de monitorear el comportamiento del incendio, otro avión en un rol de Director el cual tiene la tarea de coordinar las maniobras aéreas durante el combate y los aviones de Combate encargados de realizar descargas de agua o retardante en el sector de las llamas.

Un avión de ala fija suele tener mayor capacidad de lanzamiento de agua o retardante que las de un helicóptero, sin embargo la operación de aviones para el combate de incendios forestales requiere una infraestructura mayor a la de un helicóptero. El avión necesita una pista o aeródromo donde realizar sus operaciones y recarga de agua, haciendo los ciclos más lentos que los de un helicóptero los cuales solo necesitan una fuente de agua para recargar sin necesidad de aterrizar.
El país actualmente cuenta con más de 300 aeródromos a lo largo del territorio nacional, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha mejorado un grupo de 32 aeródromos clave (Maria Dolores, Trilahue, Curacaví, entre otros) para dar apoyo directo y eficiente al combate de incendios, mejorando la infraestructura para aeronaves, como pavimento de pistas y áreas de descanso para pilotos.

Así como en un artículo anterior hicimos un repaso de los helicópteros que verán acción para el combate de incendios forestales, ahora es el turno de los aviones de ala fija, los cuales cumplen un rol esencial como los helicópteros, complementando a la perfección esta ardua tarea.
Aviones de menor tamaño: Ataque rápido y preciso
Estás aeronaves de combate contra incendio cumplen un rol importante en los primeros minutos clave de un incendio forestal. Debido a su menor tamaño, los hacen ser más eficaces al momento de atacar el fuego en terrenos donde grandes tanqueros no podrían acceder con tanta facilidad, son rápidos y capaces de aterrizar en pistas de menor tamaño, permitiéndoles operar en cualquier lugar del país si se les requiere y realizar recargas a gran velocidad para hacer los ciclos de combate cada vez más rápidos.



La empresa Air Tractor, con sus modelos AT-802 (Biplaza), AT-802A (Monoplaza), denominado como el avión monomotor más grande del mundo, puede llevar hasta 3.200 litros de agua o retardante, impulsados por un motor Pratt & Whitney PT6A-65AG logran alcanzar grandes velocidades y así cumplir tareas con un tiempo de respuesta rápido. También opera en Chile el modelo el AT-802F creado específicamente para el combate de incendios, cuenta con un motor Pratt & Whitney PT6A-67AG que le permite alcanzar los 300 km/h, como también poder atacar focos de incendio de manera precisa y rápida gracias a su sistema FRDS Gen III Fire Gate System, capaz de descargar 3.000 litros en solo 1.8 segundos.
Los modelos Air Tractor son de los aviones más usados para el combate de incendios, con al menos 42 unidades en el país, repartidos en la región Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble, BioBío, Araucanía y Los Lagos, operados por SAAMA, CONAF, Ramirez Aviación, Pegasus South America, entre otros.





El Thrush es otra aeronave de esta categoría, que al igual que el AT-802/A es impulsado por el mismo motor P&W PT6A-65AG, la diferencia que tiene esta aeronave es que puede llevar 2.687 litros de agua o retardante. De igual manera es capaz de aterrizar en pistas cortas, atacar incendios de manera precisa y abastecer rápidamente para volver a volar en pocos minutos. Chile cuenta con cerca de una decena de estas aeronaves, operadas por la empresa Air Andes en las regiones de Valparaíso, Maule, Biobío, Araucanía y Los Ríos.





Por último el PZL M-18 Dromader de fabricación polaca, impulsado por un motor radial Shvetsov ASZ-621R, le da una velocidad crucero de 194 Km/h. Posee una autonomía de 3,5 horas y es capaz de cargar 2.500 litros de agua o retardante. Actualmente en Chile hay 3 Dromader en servicio, matrículas CC-PZM, CC-PZJ y CC-PZT, pertenecientes a la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y operadas por la misma, se encuentran ubicados en la región de Valparaíso específicamente en el aeródromo de Rodelillo.





Los aviones de menor tamaño se complementan al trabajo de brigadistas, bomberos, helicópteros y aeronaves de coordinación. Al tener una capacidad media de capacidad realiza descargas mayores que gran parte de los helicópteros operando hoy en día. El operar en pistas menos preparadas le permite contar con un despliegue rápido, permitiéndoles cargar la aeronave hasta en 3 minutos para volver a la misión.
Aeronaves de Coordinación y Observación: Ojos y guías en los cielos
El combate aéreo de incendios forestales es una de las actividades aéreas más complejas y desafiantes en cuanto a coordinación para evitar una emergencia dentro de otra. Para esto se requiere de aeronaves que cumplen el rol de coordinación y observación, las cuales como su nombre lo dice se encargan de coordinar, identificar y administrar el material que haya para combatir los incendios, como también estar observando el terreno desde arriba de manera de saber como va avanzando el fuego.
En una situación de emergencia se tiene muchos factores que considerar para realizar un trabajo efectivo y al mismo tiempo seguro. Un incendio forestal de grandes magnitudes se caracteriza por vientos arrachados y cambiantes, además de escaza visibilidad para los pilotos los que deben en todo momento estar atentos a las inclemencias para reaccionar a tiempo. En proporción al tamaño del siniestro se determina cuantos recursos aéreos se destinan al combate, lo que implica más aeronaves operando dentro de un espacio aéreo reducido con las condiciones antes mencionadas. Además existen otro elementos en tierra como brigadistas, vehículos de emergencia y obstáculos que requieren de la tarea fundamental de la coordinación realizada por las aeronaves destinadas a esa tarea.



Entre las aeronaves que se encuentran en esta temporada están el Cessna 337 Skymaster, en sus variantes 337, 337G y 337H. Esta aeronave tiene la diferencia de no contar con motores en las alas, sino que cuenta con un motor en la nariz y en parte trasera del fuselaje, a esto se le conoce como configuración mixta tracción-empuje, equipado con dos motores Continental IO-360-C de 210 caballos de fuerza cada uno y una capacidad de 5 personas, más el piloto. Un total de 5 Skymaster son operados en territorio chileno por Habock Aviation y Aeroseed SPA, en las regiones Metropolitana, de O’Higgins y del BíoBío.
Por otro lado la empresa Air Andes opera un total de 10 Tecnam 2006T en varias regiones del país, esta aeronave de coordinación aérea y observación, está equipada con dos motores Rotax 912S de 100 caballos de fuerza cada uno, permitiéndole alcanzar una velocidad crucero de 259 km/h y un techo de vuelo de casi 5 mil metros (15.000 ft) con una distancia de 1000 km (621 mi).



El Vulcanair P-68 Observer es una aeronave diseñada específicamente para estas tareas y es operado por Habock Aviation en la región de la Araucanía. La aeronave cuenta una nariz completa de cristal para mejorar la visibilidad del piloto, está equipado con dos motores Lycoming IO-369-A1B6 que le permiten una velocidad de 301 km/h y un alcance de 2000 m (1269 mi).
Estas dos aeronaves se encuentran equipadas con equipos de última tecnología, los cuales permiten coordinar tanto a los equipos en el aire como en tierra, ya que las imágenes sacadas a través de cámaras termográficas y sensores infrarrojos proporcionan imágenes de la más alta calidad y datos de geolocalización en tiempo real. Su rol es crucial para detectar, mapear y guiar a otros recursos (helicópteros con Bambi Bucket, aviones cisterna) mediante cámaras HD y sistemas de comunicación, optimizando la respuesta y la seguridad. Gracias a su bajo consumo y maniobrabilidad se hace un trabajo mucho más eficiente ya que es más fácil de saber dónde se encuentran los focos y cómo combatirlos para que los lanzamiento de agua o retardante sean efectivos.


Grandes tanqueros: Aviones de gran capacidad
Anteriormente ya mencionamos a las aeronaves de menor tamaño, las cuales son las primeras en responder ante una emergencia. Cuando las condiciones del incendio pasan a ser mayores, aparecen en acción los “Grandes Tanqueros”, aeronaves de gran envergadura, capaces de almacenar enormes cantidades de agua o retardante.
Actualmente se encuentran en Chile, el Boeing 737 Fireliner y el C-130 Hércules de la empresa Canadiense, Coulson Aviation. El Fireliner es un 737-300 reconvertido para cumplir con las labores de extinción de incendios, cuenta con una capacidad de 15.000 litros de agua o retardante, gracias a sus dos depósitos internos, ubicados en la parte frontal y posterior, que permiten realizar descargas exactas y bien dosificadas, gracias a un sistema de compuertas especializadas. Esta configuración entrega una alta versatilidad operativa, ya que posibilita adaptar el tipo y la forma de liberación de agua o retardante de acuerdo con las características del terreno y la necesidad táctica, ya sea para combatir directamente focos de incendio activos o para establecer líneas de contención de hasta 1.5 km que apoyen el trabajo de las brigadas terrestres.






Tiene un tiempo de recarga de tan sólo 8 minutos, lo que le permite volver a despegar y seguir con su labor rápidamente, disminuyendo los tiempos de reacción. También tiene la capacidad de descargar todo el contenido en 2 segundos de manera seguida, o hacerlo de manera segmentada, todo gracias a su sistema de flujo constante por gravedad.
Retardant Aerial Delivery System (RADS) es un sistema avanzado de lanzamiento de agua y retardante diseñado para mejorar la eficacia del combate aéreo de incendios forestales. Se basa en tanques internos modulares instalados dentro del fuselaje de la aeronave, los cuales no requieren modificaciones estructurales para ser operados. Estos tanques están conectados a un sistema de control computarizado que regula con alta precisión la apertura de las compuertas, permitiendo definir la cantidad, velocidad y patrón de descarga del agente extintor.
En primer lugar, el agua o retardante se almacena en tanques internos modulares ubicados dentro del fuselaje. Estos tanques están conectados a un sistema computarizado de control, que gobierna una o más compuertas de descarga (En el caso del 737 son dos compuertas y del Hércules una sola) situadas en la parte inferior del avión. Antes de llegar al objetivo, el piloto o la tripulación selecciona el modo de lanzamiento desde la cabina, definiendo factores como la cantidad de agente, la duración de la descarga y el patrón de liberación. Durante el lanzamiento, el sistema abre las compuertas de forma graduada y sincronizada, permitiendo que el retardante fluya de manera uniforme y controlada debido a la gravedad. Esto hace posible realizar descargas cortas y concentradas para ataques directos sobre focos activos, o liberaciones más largas y continuas para crear líneas de contención que frenen el avance del fuego. La velocidad del avión, la altura de vuelo y el ajuste del sistema trabajan en conjunto para asegurar que el material caiga exactamente en el punto previsto, minimizando la dispersión.



Al Fireliner lo acompaña una aeronave Cessna Citation CJ1 Air Attack, el cual actúa de aeronave guía y coordinadora para el 737 o el Hércules. Está equipado con sensores y cámaras adicionales como el sistema de imágenes multiespectral de alta definición FLIR 3880HD, el sistema electro/infrarrojo (EO/IR) multisensor de alta definición L3Harris o un escáner de tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging) para la recolección de datos en incendios. Estas dos aeronaves se encuentran en la región de Valparaíso, en el aeródromo de Con Con y son operados por la empresa Coulson Aviation.

En el sur de Chile en la región del Bío-Bío se encuentra el C-130 Hércules el cual se ubica en el aeródromo María Dolores ubicado en Los Ángeles para reforzar el territorio sur de Chile. Este Tanquero puede llevar hasta 15.000 litros de agua o retardante a través de su sistema de tanquero RADS-XXL, sistema explicado con anterioridad, desarrollado por la misma empresa que opera el avión. La aeronave es capaz de alcanzar los 570 km/h y tiene una autonomía de vuelo de hasta 8 horas, gracias a sus cuatro motores turbohélices Allison T56-A-15 con casi 5 mil caballos de fuerza cada uno, permitiéndole operar en pistas cortas o no pavimentadas.


El uso de aviones para el combate de incendios forestales es indispensable, especialmente en Chile donde la combinación de geografía compleja, clima extremo y extensas zonas de difícil acceso, sumado a la importancia de la acción rápida, ponen a prueba la capacidad de estas máquinas.
Al momento de publicar esta nota, aproximadamente 76 de estas aeronaves se encuentran en combate activo de incendios forestales a lo largo de la nación, concentrados principalmente en la zona costera de la región del Bío Bío, donde incendios han afectado a varias localidades dejando damnificados y más de una decena de fallecidos.

Es así que el Gobierno de Chile en conjunto con CONAF, se preparan para esta temporada 2025-2026. Chile cuenta con una gran variedad de aeronaves menores y de coordinación, como también los grandes tanqueros, los cuales en conjunto logran hacer un trabajo de manera exitosa y eficaz, para combatir los incendios en nuestro territorio nacional.

En casos críticos de emergencia, como el que vive Chile al momento de esta publicación, el gobierno central puede destinar recursos adicionales así como recurrir a la ayuda extranjera para hacer frente a estas catástrofes. El Presidente de Chile Gabriel Boric, ha confirmado la solicitud de ayuda extranjera sin confirmar aún los medios.

Redacción: Felipe Morales - Rubén Padilla - Simón Blaise
Edición: Aero-Naves
Fotografía de portada: Simón Blaise / Aero-Naves
Agradecimientos Fotográficos: Andrés Arancibia - Matías Carvajal - Felipe Morales - Rubén Padilla - Simón Blaise

