El Ministerio de Defensa Nacional de Colombia logra avanzar en la recuperación y mantenimiento de su flota de helicópteros rusos Mi-17, después de cerrar favorablemente dos procedimientos administrativos que quedan suspendidos desde el año pasado. El motivo de la suspensión se genera debido a que la compañía con la que se cierra el acuerdo es una de la empresas rusas afectadas por las sanciones que los Estados Unidos impone a distintas compañías de Rusia para presionar al gobierno de Vladimir Putin.
Durante el presente año, diversos medios colombianos afirman que el Ministerio de Defensa y la empresa estatal rusa Joinet Stock Company National Aviation Service (NASC S.A) firman documentos que permitirían destrabar las negociaciones y avanzar en la recuperación de los helicópteros. Los contratos implican la recuperación de al menos un helicóptero que se encuentra fuera de servicio, el overhaul de otra aeronave, y la reparación de varios conjuntos de motores TV3 y VK-2500. Las directrices de cómo se realizarían los medios de pago, así como la confidencialidad de los vuelos que entregarían las partes correspondientes, se habrían acordado entre ambas partes.
Sin embargo, NASC S.A es una de las tantas empresas rusas sancionadas por los Estados Unidos. Por lo tanto, el avance en las negociaciones hace que el país norteamericano mire con preocupación los acercamientos del gobierno colombiano con Rusia. A vista de Occidente, los contratos de estas características le permitirían a Rusia contar con fondos para poder invertir en la guerra con Ucrania.
Tensión en las relaciones
El problema de trabajar con una empresa rusa va más allá. Con el fin de ayudar a Ucrania, la administración Biden solicita el material ruso de Colombia para ayudar a Ucrania. En su reciente visita a Washington (ocurrida en abril), el Presidente Petro, descarta completamente que las armas y helicópteros rusos del país vayan a ser enviados a Kiev.
A fecha de hoy, Colombia cuenta con una flota de al menos 50 helicópteros de fabricación rusa. Del total de la flota, 24 unidades se utilizan para el transporte de elementos del Ejército. Otros 26 equipos están en manos de empresas privadas para el transporte de civiles y mercancías. Por lo tanto, asegurar el mantenimiento de las aeronaves es estratégico para el país.
Ante la necesidad de contar con la operatividad de los helicópteros, en enero 2023, Petro busca negociar la operatividad con la posible transferencia de equipos. Sin embargo, la situación adquiere complejidades después de que Colombia reafirma que no piensa enviar armamento a Ucrania con la justificación de que la Constitución tiene por mandato la paz.
Frente al escenario que se encuentra Colombia, las relaciones con los Estados Unidos podrían verse afectadas tras firma de contratos con empresas rusas sancionadas. Desde el país del Norte ya manifiestan su descontento en una especie de reconocimiento por la pérdida de influencia en el país sudamericano.
Cabe recordar que en su momento el gobierno de Petro manifiesta su elección de avión de combate para la Fuerza Aérea de Colombia (FAC) por el francés Dassault Rafale, en desmedro de aviones de origen estadounidense. El hecho que también levanta las alarmas en Estados Unidos. Sin embargo, al poco tiempo Colombia descarta la elección del Rafale, sin aún definir su futuro avión de combate.
Fotografía de Portada - Wikipedia Commons

