La historia de Rimas Meleshyus, un náufrago ruso de 72 años, captura la atención de la prensa en Chile por dormir en el aeropuerto de Punta Arenas. Tras quedar a la deriva en el océano Pacífico y ser rescatado por un barco francés en octubre pasado, Meleshyus ahora se encuentra atrapado en un limbo burocrático en Chile.
Tras su rescate, el náufrago ruso es acogido inicialmente por una familia chilena. Sin embargo, la pérdida de sus documentos le dificulta para regularizar su situación administrativa. Su situación se ha complicado aún más por el bloqueo de sus tarjetas de crédito y su teléfono celular. Hoy, tiene dificultades para comunicarse con personas en el extranjero y acceder a sus recursos financieros.
Desde su rescate, Meleshyus ha viajado por varias ciudades chilenas, pero su travesía lo ha llevado de regreso al extremo sur del país, a Punta Arenas. Sin hogar ni recursos, el náufrago ahora duerme en el aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo de Punta Arenas, esperando una solución a su situación migratoria.
La prensa local informa que el náufrago ha tenido que vender muchos de sus pertenencias para costear su estadía en Chile. Su situación económica es precaria.
Sin embargo, no todo es desolación para Meleshyus. Diversas comunidades de navegantes han ofrecido su apoyo durante los últimos días, proporcionando asistencia mientras intenta resolver su situación legal. A pesar de las dificultades, el espíritu aventurero de Meleshyus sigue intacto. En la prensa expresa su deseo de continuar navegando hacia Hawai a finales de 2024.
Un aeropuerto poco preparado para alojar
Como muchos aeropuertos de Chile, el aeropuerto de Punta Arenas no cuenta con instalaciones apropiadas para albergar a personas por largos periodos de tiempo. Menos cuenta con una infraestructura para asegurar un espacio para que viajeros puedan dormir en la terminal. Por lo tanto, la situación de Meleshyus, puede ser comparada con la de un indigente.
El área pública del aeropuerto de Punta Arenas se divide en dos pisos. En el primero, están las zonas de check-in, una cafetería y algunas tiendas, además del área de espera para las personas que llegan. Al costado del edificio, hay un ambiente más privado que se utiliza como lugar de oración para los usuarios. En el segundo piso, está la zona de embarque con el filtro de seguridad y un restaurante. Ambos pisos cuentan con baños, pero son sencillos y no cuentan con ducha.
Si bien llega ser uno de los mejores calificados de Chile, gradualmente comienza a quedar saturado ante el aumento de la demanda de viajes y el uso de aviones de mayor capacidad. La simultaneidad de vuelos genera aglomeraciones y deficiencias en la calidad del servicio.
Alojar en el aeropuerto de Punta Arenas no es para nada cómodo como intenta el náufrago ruso. Los asientos son escasos y son de material duro, prácticamente, pensados para un muy corto uso. A esto se agrega, someterse a los cambios de la climatización de la terminal, muchas veces criticadas por los pasajeros. La alimentación tiene un alto valor.
En la sala de embarque, posterior al filtro de seguridad, hay un ambiente más cómodo con sillas acolchadas y sofás dispuestos en una especie de living para proveer una espera más confortable. También existe un salón VIP. Sin embargo, el uso de estas instalaciones sólo se puede acceder con tarjeta de embarque y la documentación vigente del pasajero.
No existen hoteles ni hostales cerca del aeropuerto. Los más cercanos están en la ruta a Punta Arenas en Río Seco o directamente en la ciudad. Básicamente, los viajeros llegan al aeropuerto previo a su embarque. Los tiempos de estadía más prolongados son de aquellos viajeros que suelen llegar desde Puerto Natales u otros puntos de la región de Magallanes.
La falta de infraestructura de servicios es una constante en muchos aeropuertos de Chile. Sólo Santiago y Concepción cuentan con hoteles en sus cercanías. No es un tema fácil de solución ya que su habilitación depende del comportamiento de la demanda.
¿Comparación con la película «La Terminal»?
La situación de Rimas Meleshyus guarda ciertas similitudes con la narrada en la película «La Terminal», protagonizada por Tom Hanks. En el filme, Hanks interpreta a Viktor Navorski, un hombre que se queda atrapado en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York debido a un conflicto político en su país de origen, que invalida su pasaporte y lo deja en un limbo legal. Al igual que el náufrago Meleshyus, Navorski se ve obligado a vivir en el aeropuerto mientras busca una solución a su situación.
Ambos casos destacan la vulnerabilidad de las personas atrapadas en situaciones legales complejas lejos de su hogar. Sin embargo, mientras la historia de Navorski es ficticia y llena de elementos de comedia y drama. La experiencia de Meleshyus es una realidad que enfrenta actualmente en Chile. Ambos muestran la resiliencia humana y la capacidad de adaptarse y sobrevivir en circunstancias adversas.
La situación de Rimas Meleshyus sigue siendo incierta, pero su historia es un recordatorio de las dificultades que pueden surgir cuando se pierde la documentación y el acceso a recursos básicos en un país extranjero. Mientras espera una solución, su deseo de continuar navegando refleja su espíritu indomable y su pasión por el mar.
Fotografía portada – Ricardo J. Delpiano



