IATA dice que la situación de la guerra en Ucrania aún no permite dimensionar consecuencias

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La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) señala que la situación actual de la guerra en Ucrania todavía no permite dimensionar cuáles serían las consecuencias del conflicto para la aviación y la economía mundial. Si bien reconoce que las sanciones impuestas por algunos países de Occidente a Rusia y la respuesta de ese país tendrán un impacto que puede ser amplio en lo inmediato, en el mediano o largo plazo la situación es difusa.

“Es demasiado pronto para estimar cuáles serán las consecuencias a corto plazo para la aviación, pero está claro que existen riesgos a la baja”, señalan desde la Asociación en particular en los mercados más expuestos al conflicto.

Son tres factores que estarían determinando las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania y los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), principalmente.

El primero es la dimensión geográfica comenzado con la restricción sobre el espacio aéreo de Ucrania y los cierres de los espacios aéreos. Según, IATA los impactos más significativos están en Rusia, Ucrania y los países adyacentes, pero ya se dimensiona afecciones superiores como ocurre con los tránsitos entre Europa y Asia (China, Corea del Sur y Japón, principalmente).

El segundo es la gravedad de las sanciones económicas. Entre estas destacan la exclusión de Rusia del sistema bancario SWIFT o la imposibilidad de que las empresas mantengan o establezcan acuerdos comerciales, como ocurre con las líneas aéreas y empresas de arriendo de aeronaves.

Finalmente, está la dimensión temporal. Si las sanciones impuestas a Rusia obligan al país a cambiar su postura frente a Ucrania y detiene al menos el conflicto bélico o la invasión, es probable que estas se levanten o se flexibilicen lo que ayudaría a reducir los impactos económicos. Por el contrario, si estas se extienden en el tiempo, la situación se vuelve más compleja en distintos frentes y sectores.

IATA explica que antes de la pandemia del COVID-19 Rusia es el mercado aéreo número 11 a nivel mundial. Posee un gran mercado doméstico que incluso durante la pandemia y hasta la invasión a Ucrania logra recuperarse. Si las sanciones comienzan a impactar en las operaciones aéreas con la paralización de las flotas, ya sea por la recuperación de los aviones por parte de las empresas de arriendo o la falta de mantenimiento, tras la suspensión de suministros por parte de Airbus y Boeing, ese gran mercado doméstico puede verse seriamente afectado.

Ucrania tiene el mercado aéreo número 48. Si bien tiene un lugar mucho más abajo en comparación a Rusia u a otros países, no deja de ser significativo. El país también es punto de paso para muchas rutas directas en el eje Europa – Asia (Sudeste Asiático, principalmente) o entre el Medio Oriente – Rusia, por lo que el bloqueo que rige sobre su espacio aéreo afecta también al tránsito aéreo y a los costos de los operadores.

A corto plazo, se espera un aumento de costos que no es bueno para una industria aérea que viene saliendo seriamente afectada de las restricciones político-sanitarias impuestas por los Gobiernos durante la pandemia. Tampoco es favorable para la población que deberá pagar precios más altos al adquirir bienes o servicios. Mayores costos de operación, en temas laborales (tripulaciones de vuelo), pago de derechos de sobrevuelo, y combustible, tendrían un fuerte impacto con el cambio de las rutas, por ejemplo. Además, cabe recordar que la semana pasada el precio del barril de petróleo ya pasa la barrera de los US$100.

IATA dice que pese a los conflictos que el mundo vive, la aviación siempre muestra un comportamiento de resiliencia. Al respecto, indica que la guerra en Ucrania no será la excepción.

Fotografía portada – Borýspil Airport

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