El 30 de abril de 2026, la agencia espacial rusa Roscosmos realizó con éxito el primer lanzamiento del nuevo cohete Soyuz-5, en una misión de prueba que marca un hito importante en la modernización de su programa espacial. El despegue se llevó a cabo desde el Cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán en la plataforma 45 , a las 18:00 horas (UTC).

La nueva generación
El Soyuz-5 es un lanzador de nueva generación diseñado para reemplazar a cohetes como el Soyuz-2 y el Zenit, y convertirse en una pieza clave dentro de la futura estrategia espacial rusa. Se trata de un cohete de dos etapas, con una altura cercana a los 61 metros y un diámetro de aproximadamente 4,1 metros, lo que lo ubica dentro de la categoría de lanzadores medianos pesados. Su masa al despegue supera las 500 toneladas, reflejando su capacidad para transportar cargas significativas.

En términos técnicos, el Soyuz-5 utiliza queroseno (RP-1) y oxígeno líquido (LOX) como propelentes, una combinación común en cohetes y altamente eficiente. Su primera etapa está equipada con el motor RD-171MV, derivado del RD-171 original desarrollado en los años 80 por Glushkó para los cohetes Energía y Zenit. Es considerado el motor de combustible líquido más potente en operación, con un empuje cercano a las 800 toneladas, y actualmente es producido por la empresa Energomash.
Este propulsor comenzó su desarrollo en 2017 y fue sometido a sus primeras pruebas en 2019, acumulando posteriormente más de veinte ensayos antes de su validación final. En 2023, Rusia completó la fabricación del primer ejemplar operativo de este motor, marcando un paso fundamental en el programa Soyuz-5.


La segunda etapa cuenta con un motor de cuatro cámaras RD-0124MS, desarrollado por KB Khimavtomatiki (Oficina de Diseño de Automatización Química), derivado del utilizado en los cohetes Soyuz-2.1b. Este motor está optimizado para el funcionamiento en el vacío y es el encargado de insertar la carga en órbita.
Gracias a esta configuración, el Soyuz-5 puede colocar hasta 17 toneladas en órbita baja terrestre (LEO) y alrededor de 2,5 a 3 toneladas en órbita de transferencia geoestacionaria (GTO), lo que lo posiciona como un competidor directo en el mercado internacional de lanzamientos comerciales.
La misión
El objetivo principal de esta primera misión fue validar el funcionamiento de los sistemas del cohete, incluyendo su estructura, propulsión y control de vuelo. Al tratarse de un vuelo de prueba, no se incluyó carga útil comercial, ya que el foco estuvo en comprobar el rendimiento general del lanzador antes de su entrada en servicio operativo.
El desarrollo del Soyuz-5 forma parte del proyecto conjunto Baiterek, una iniciativa entre Rusia y Kazajistán destinada a modernizar la infraestructura del Cosmódromo de Baikonur y reemplazar antiguos sistemas de lanzamiento. Además, este cohete está pensado como base para futuras versiones más avanzadas, incluyendo posibles configuraciones reutilizables o adaptaciones para misiones tripuladas.


Con este lanzamiento exitoso, Roscosmos da un paso significativo hacia la consolidación de una nueva generación de vehículos espaciales, apostando por mayor eficiencia, reducción de costos y capacidades mejoradas. Aunque el Soyuz-5 aún debe completar más pruebas antes de entrar en operación regular, su debut representa un avance clave para el futuro de la exploración espacial rusa y su presencia en la industria internacional.
Redacción: Felipe Morales
Edición: Aero-Naves
Fotografía de Portada: Roscosmos


