El Grupo de Aviación N.º 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) cumplió recientemente 80 años de historia institucional, vinculada de forma permanente al transporte aéreo, la proyección logística del Estado y el apoyo a la población civil. Su origen se remonta a la promulgación del Decreto Supremo N.º 951, mediante el cual se creó el Grupo de Transporte Aéreo N.º 1, unidad que daría forma a lo que hoy es el Grupo 10. Posteriormente, en 1948, a través del Decreto Supremo N.º 442, se oficializó su denominación actual, consolidando su identidad dentro de la estructura de la FACh.
Integrado a la IIª Brigada Aérea, el Grupo de Aviación N.º 10 tiene como misión principal proporcionar transporte aéreo seguro, eficiente y oportuno tanto a la Fuerza Aérea como al Estado de Chile. Sus tareas incluyen el traslado estratégico de personal y material, el apoyo logístico a unidades desplegadas y la conectividad aérea con zonas aisladas del país. La compleja geografía nacional —que abarca cordillera, desierto, litoral, archipiélagos y territorios australes— ha marcado de forma directa el quehacer operativo de la unidad, reflejado en su lema: “Donde nacen y terminan los caminos alados de la Patria”.
Además de su rol militar y logístico, el Grupo 10 ha desempeñado un papel relevante en operaciones de ayuda humanitaria y respuesta ante emergencias. Terremotos, incendios forestales, inundaciones y otras catástrofes naturales han requerido, de manera recurrente, el despliegue de sus aeronaves y tripulaciones. Desde la década de 1980, la unidad tiene su asiento en la Base Aérea Pudahuel, ubicada en el sector norte del complejo aeroportuario Arturo Merino Benítez, en la Región Metropolitana.
Aeronaves e hitos tecnológicos.
A lo largo de su historia, el Grupo de Aviación N.º 10 ha sido testigo y protagonista de importantes cambios tecnológicos y doctrinarios. Su evolución puede entenderse en distintas etapas, determinadas principalmente por el tipo de material aéreo operado. En sus primeros años, hasta mediados de la década de 1950, la unidad operó aeronaves de enlace, transporte y bombarderos livianos. Posteriormente, y hasta los años 80, incorporó helicópteros, aeronaves multimotor, aviones de gran tamaño y turbohélices, ampliando significativamente su capacidad operativa.
La etapa siguiente, que se extiende hasta el inicio del siglo XXI, estuvo marcada por el desarrollo de capacidades avanzadas como el reabastecimiento en vuelo y los sistemas de alerta temprana, incluyendo plataformas adaptadas y desarrollos de carácter local. Desde el año 2000 en adelante, el Grupo 10 ha operado una flota más acotada en número, pero con aeronaves de gran alcance, elevada capacidad de carga y sistemas de última generación.
Entre los modelos que han formado parte de su historia operativa se encuentran, en orden cronológico aproximado, el Junkers Ju 86K, Arado Ar 95, PT-19, BT-13 Valiant, AT-6 Texan, C-45, DC-3 y C-47, junto a helicópteros Bell 47 y Sikorsky S-55.










Posteriormente se incorporaron aeronaves como el DC-6, el C-130 Hercules en distintas versiones, el SA-330 Puma, el Boeing 707 —incluyendo las variantes Águila y Cóndor—, el Gulfstream IV, el KC-135, el Boeing 737-500/300, el Boeing 767-300ER y el E-3D Sentry, entre otros. En la actualidad, la flota del Grupo permite cumplir misiones de largo alcance, evacuaciones aeromédicas, transporte presidencial y apoyo en situaciones de emergencia a nivel nacional.






Grupo 10, una historia marcada por hitos
Diversos hitos han marcado la trayectoria del Grupo de Aviación N.º 10. Uno de los más relevantes ocurrió tras el terremoto del 21 y 22 de mayo de 1960, el de mayor magnitud registrado a nivel mundial, con epicentro en el sur de Chile. En ese contexto, la FACh ejecutó su primer gran puente aéreo, realizando cerca de 500 vuelos y evacuando a más de 8.500 personas desde las zonas afectadas.
Otro episodio ampliamente conocido se produjo en octubre de 1972, tras el accidente del avión FH-227 de la Fuerza Aérea Uruguaya en la cordillera de los Andes. Helicópteros Bell UH-1H de la FACh, operando al límite de sus capacidades, participaron en el rescate de 16 sobrevivientes, en una de las operaciones de búsqueda y salvamento más complejas realizadas en alta montaña.

El terremoto de Algarrobo de marzo de 1985 volvió a poner a prueba las capacidades de transporte aéreo del país, en un año marcado además por otras catástrofes de gran magnitud en el continente. En esa ocasión, el Grupo 10 fue clave para restablecer la conectividad aérea y apoyar a las zonas afectadas.
En enero de 1998, la operación Manu Tama I representó un hito en la proyección aérea hacia el territorio insular. Cuatro cazas F-5 Tigre III lograron unir el continente con Rapa Nui gracias al apoyo del Grupo 10, que desplegó un Boeing 707 Águila para reabastecimiento en vuelo, un C-130 para apoyo logístico.
Más recientemente, tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, el Grupo de Aviación N.º 10 volvió a desempeñar un rol esencial en el establecimiento de un puente aéreo nacional, facilitando evacuaciones aeromédicas, traslado de personal especializado y distribución de ayuda. Durante la pandemia de COVID-19, en 2020, sus aeronaves realizaron misiones críticas para el traslado de pacientes, personal de salud, insumos médicos, vacunas y equipamiento sanitario en todo el territorio nacional.





A ocho décadas de su creación, el Grupo de Aviación N.º 10 mantiene una proyección operativa que abarca todo Chile, incluyendo zonas extremas como el desierto del norte, el territorio insular, el extremo sur y la Antártica. Su trayectoria refleja una evolución constante en medios, capacidades y doctrina, consolidándolo como una unidad fundamental dentro del sistema de transporte aéreo, defensa y apoyo del país.
Redacción: Aero-Naves
Edición: Aero-Naves
Fotografía de Portada: Simón Blaise / Aero-Naves





