Chile está en el sexto lugar de competitividad aérea en América Latina y el Caribe

Pese a su exitosa política aeronáutica, la libertad de tarifas y mínima intervención del Estado, Chile es superado en competitividad aérea en la región. En el índice construido por la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) y Amadeus para América Latina y el Caribe, el país se ubica en el sexto lugar.

El Índice de Competitividad de Transporte Aéreo en América Latina y del Caribe considera 10 variables que miden distintos aspectos que afectan a la aviación: impuestos, tasas y contribuciones, potencial de mercado, conectividad, combustibles y SAF (combustibles sostenibles de aviación), calidad de servicios aeroportuarios, apertura de medidas COVID, accesibilidad a mercados a través de visados, calidad aeroportuaria (servicios), costos aeroportuarios, costos de sobrevuelo, y gobernanza de autoridades aeronáuticas.

Cada una de estas variables tiene una puntuación de 1 a 5. La nota 1 es la más baja o que muestra una menor competitividad y 5 es la evaluación más positiva o de mayor competencia.

En el estudio, Chile está en el sexto puesto con una puntuación de 3,21 considerado como medio. Ningún país latinoamericano supera los 4,00 puntos lo que evidencia que existen desafíos para la región.

Las variables en las que Chile es más competitivo son la accesibilidad y en costos de sobrevuelo, ambas con la nota máxima (5,00). El ingreso a Chile es fácil por la ausencia de restricciones por temas de visados y pasaportes lo que facilita el flujo de tráfico internacional de personas. También tiene un buen indicador en los costos de sobrevuelo medido en dólares estadounidenses por cada 1.000 kilómetros para una aeronave de rutas medias (Airbus A320).

Otros aspectos en los que Chile logra una buena puntuación son los bajos impuestos, tasas y contribuciones con una calificación de 4,57. Si bien sigue siendo una limitante, son bajos en comparación a otros países de la región. Aunque con una puntuación significativamente menor, también destaca en costos de operar en aeropuertos con 3,69.

Las calificaciones más negativas son los combustibles y SAF con nota 1,55, y tamaño de mercado con 1,57. El tamaño de mercado es una herencia histórica que tiene el país y difícil de solucionar por el tamaño de su población, la dimensión política y distribución geográfica de la economía.

Otros aspectos en los que Chile tiene enormes desafíos es conectividad con nota 2,00 y calidad de servicios aeroportuarios a los usuarios con 2,63. También hay desafíos en la apertura por medidas COVID segmento en el cual el país tiene nota 2,83.

Fotografía – Ricardo J. Delpiano

La menor conectividad tiene una dimensión histórica. Sin embargo, también se explica por el daño que provocan las medidas restrictivas impuestas desde marzo 2020, como cierre de fronteras, restricciones de viaje, cuestionados pases de movilidad, seguros adicionales, clasificación de la población, vacunas, entre otras. La extensión en el tiempo de estas disposiciones marca también la baja puntuación en temas de apertura por medidas COVID.

Ninguna de las medidas sanitarias impuestas por COVID-19 resultan ser eficaces con una enfermedad de carácter endémica. Por lo tanto, insistir con estas sólo implica mayor daño para el país y su población, especialmente en un escenario económico y político complejo.

Otro punto que genera preocupación es la baja nota en calidad de los servicios aeroportuarios. Si bien hay una infraestructura moderna en terminales aéreos, la calidad sigue siendo un punto poco atendido o descuidado por los aeropuertos, tanto en Santiago como en regiones. Sólo algunos casos constituyen excepciones.

México, Brasil y Panamá, los mejores

Los tres países más competitivos son México, Brasil y Panamá, con notas de 3,69, 343, y 3,42, respectivamente. También destacan en cuarto y quinto lugar Costa Rica con 3,28 y Colombia con 3,24.

México sobresale por su alto nivel de conectividad por número de operadores, cantidad de destinos atendidos y su política de transporte aéreo. También es un país al que se puede acceder de manera fácil y los ciudadanos mexicanos puede llegar a otros países sin necesidad de visado. Sin embargo, tiene un factor de combustible poco competitivo.

Fotografía – Creative Commons

Brasil es el mercado más grande de la región. Por el tamaño de su economía y de su población es un mercado muy atractivo. El país avanza de manera significativa en la reducción de impuestos y tasas aeronáuticas. De igual manera, cuenta con una de las autoridades de aviación civil mejor calificadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La variable que tiene menos competividad es la apertura de los países.

Panamá es el tercer país con mejor posición en el factor de conectividad que considera rutas internacionales, número de aerolíneas y número de frecuencias. También cuenta con proyectos de SAF, y su autoridad de aviación es la tercera mejor de la región, según la OCDE. El aspecto más desafiante es el tamaño de su mercado.

Los países menos competitivos en la región están en el Caribe, destacando el caso de Haití con nota 2,51. También están Barbados (2,53), Argentina (2,57) y Jamaica (2,64). Muchos países no aportan datos lo que también influye en su posición. Considerando aquellos países que aportan datos, Argentina está en último lugar.

Fomentar el desarrollo a través de la aviación

El Índice de Competitividad de Transporte Aéreo en América Latina y del Caribe está construido con el fin de establecer una base comparativa para fomentar el desarrollo de la región a través de la aviación por el impacto que este sector tiene en empleos, ingresos y oportunidades en los países. Pese a que la región continúa recuperándose, tiene desafíos para avanzar hacia una aviación sostenible. Entre algunos factores que impactan negativamente son los altos impuestos, la falta de homologación de normativas, la excesiva y redundante legislación que no agrega valor a los usuarios ni a la industria aérea, entre otras.

El daño provocado por las restricciones colocadas bajo justificación del COVID-19 representa un retroceso importante. Los países con las medidas más estrictas y extensas -como Chile, por ejemplo- son los que pierden oportunidades impactando en distintos sectores de la economía y, por lo tanto, de las personas. Aquellos que levantaron las medidas logran recuperarse de manera más rápida y avanzar.

Cabe recordar que las medidas gubernamentales que se colocan hacen que la aviación sea el sector económico más afectado. Además, a diferencia de otras regiones del mundo, la industria no tiene la ayuda financiera necesaria para compensar las pérdidas derivadas de las restricciones. Sólo se presentan casos específicos.

Para ALTA, la competitividad es fundamental para impulsar la aviación. Al tener una medición estándar permite establecer focos de trabajo y generar condiciones atractivas para atraer inversiones, operadores, la llegada de turistas y dar mayor accesibilidad de nuevos usuarios.

“La aviación en América Latina y el Caribe es un servicio esencial. No existen alternativas tan eficientes y seguras como el transporte aéreo, por ello no se trata de un lujo, sino de una necesidad que también lleva consigo enriquecimiento personal que, tras dos años de encierro, entendimos es prioridad”, escriben José Ricardo Botelho, director ejecutivo de ALTA, y Victoria Huertas, vicepresidente Comercial para las Américas de Amadeus. “Y no sólo se trata de hacerlo más accesible, sino hacerlo de manera respetuosa con el medioambiente y sostenible en el tiempo”.

Fuente – ALTA y Amadeus

Fotografía portada – Alfredo Vera

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