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    Chile descarta cerrar fronteras por Omicron

    El Gobierno de Chile descarta establecer nuevos cierres de fronteras tras el avance de la variante Omicron del SARS-CoV-2. Por primera vez, las autoridades del país adoptan un enfoque más cercano -aunque no completo- a las directrices generales establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en lo que respecta a viajes.

    “Creo que por el momento no hay anuncios de cierre de fronteras, ni nada más estricto”, asegura el ministro de Salud, Enrique Paris, al realizar el reporte diario de contagios por COVID-19. En sus comentarios a la prensa enfatiza que las medidas se mantendrán “tal como están”, añadiendo que ampliará la capacidad en el aeropuerto de Santiago para tomar muestras PCR a las personas que ingresan al país.

    Los comentarios del ministro pueden ser calificados en parte como tranquilizadores para las personas que por distintos motivos necesitan viajar, así como para las más de 200.000 personas que dependen directa e indirectamente de la aviación y otras tantos de miles del sector turístico. Se menciona “en parte”, porque lamentablemente el actuar del Gobierno de Chile durante la pandemia se caracteriza por ser altamente permeable a las presiones políticas que, en distintas ocasiones, fuerzan a cierres de fronteras, confinamientos extensos y otras series restricciones que afectan la economía del país y la calidad de vida de las personas.

    Por el actuar de las autoridades, el escenario en Chile continúa altamente volátil y obliga a manejar perspectiva a corto plazo, especialmente con el advenimiento de un nuevo gobierno tampoco entrega garantías suficientes para una reactivación segura. Cabe recordar que una de las candidatas a ser ministra de Salud propone un “cortocircuito total del país” como medida para frenar los contagios. Para la industria y las personas, la recomendación es considerar políticas de flexibilidad al momento de programar sus viajes.

    Como muchas otras variantes de virus aparecidas y por aparecer, el descubrimiento en noviembre de la variante Omicron del SARS-CoV-2 se realiza cuando esta se encuentra ampliamente diseminada en la población. Por consiguiente, imponer restricciones de cierre no representa un beneficio para impedir los contagios que se entienden como parte de una evolución natural de la enfermedad.

    Al respecto, la OMS señala que la colocación de restricciones al movimiento internacional afectará la calidad de vida de las personas y a los medios de subsistencia. Desde fines de noviembre, advierte que al cerrar las fronteras se puede tener un impacto negativo para la salud global porque desincentiva que los países compartan datos, se avance en mejores prácticas en materia epidemiológica, trazabilidad y secuenciación del virus, entre otras afecciones.

    La recomendación del organismo de Naciones Unidas indica que los Gobiernos deben concentrar sus esfuerzos en la vigilancia y secuenciación del virus a través de políticas nacionales de salud. Las acciones deben estar siempre basadas en un enfoque científico y en el riesgo, además de ser medidas temporales.

    Los bloqueos de viajes con países del sur de África demuestran que no sirven para controlar la propagación. Prueba de ello es el avance de Omicron por todo el mundo. A la fecha, algunos controles establecidos han desaparecido y se han flexibilizado.

    Para la industria aérea las respuestas iniciales de los Gobiernos ante la variante Omicron representan un retroceso respecto a los avances alcanzados durante el año. Contribuyen sólo a crear pánico innecesario y amenazar con poner en riesgo la reactivación de la conectividad, la economía y la vida diaria. “Las prohibiciones de viaje imprudentes son tan ineficaces como cerrar la puerta de un establo después de que el caballo se ha escapado”, dice en su momento Willie Walsh, director general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).

    Las directrices generales de la OMS en lo que respecta a viajes indican que los Gobiernos no deben exigir un algún comprobante de vacunación como condición obligatoria para salir o ingresar a un país, además de eliminar medidas como pruebas y/o requisitos para los viajeros completamente vacunados contra el COVID-19 o que se hayan recuperado en los últimos seis meses. En el caso de que las personas no estén vacunadas, las autoridades deben ofrecer alternativas de ingreso a través de pruebas de diagnóstico (desde el sector aéreo proponen que sean de antígeno por ser rápidas y más accesibles para la gente). Además, las cuarentenas y/o los testeos sólo se deben aplicar cuando exista un enfoque de riesgo con respaldo de evidencia científica que debe ser revisada periódicamente para cuando no sean necesarias.

    La industria de la aviación destaca el enfoque abordado por la OMS porque demuestra que es posible retornar a una normalidad de manera segura mediante una perspectiva realista con la vacunación como herramienta para superar la emergencia. Las medidas están en línea con la comunicación enviada desde un comienzo y que invita a las autoridades a basar sus decisiones en la evidencia científica para garantizar una apertura segura y no en políticas adversas de confinamientos que no se traducen en soluciones.

    Fotografía portada – Simón Blaise O.

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