Tras una década de crisis y ajustes, Egyptair apunta al 2022 como una nueva oportunidad para recuperar sus planes intercontinentales. Con una flota más eficiente, la principal compañía aérea egipcia busca expandir sus operaciones a nivel global utilizando El Cairo como hub.
Como se menciona, la idea no es nueva. Hacia 2011, Egyptair tenía un plan de transformación basado en el modelo desarrollado por Turkish Airlines como parte de su integración en Star Alliance. Tras la Primavera Árabe y la caída del tráfico desde/hacia Egipto, la compañía retoma su estrategia de crecimiento impulsado por el tráfico étnico y turístico en la región.
Utilizando la posición geográfica de El Cairo como puente natural entre África, Asia y Europa, principalmente, Egyptair adopta el modelo hub para el desarrollo de sus operaciones. El objetivo convertir es convertir a la capital egipcia en un centro de conexiones para la propia empresa como para la red de la alianza global a la que pertenece. Para su posicionamiento, se utilizan políticas de incentivo a la demanda, disminuyendo el precio de pasajeros para viajar en conexión.
Como resultado, la red internacional de Egyptair se duplica en dos años con África y Medio Oriente entre sus principales mercados con el auge de países emergentes y tráfico étnico. Hacia 2013, la capacidad en rutas africanas, por ejemplo, crece de 26.000 a 42.000 asientos disponibles por kilómetro. En términos generales, el tráfico de conexión a través de El Cairo pasa de un 3% a un 17%.
La expansión intercontinental es clave en el proceso para traer pasajeros y distribuirlo por el resto de la red. En ese sentido se inauguran vuelos a Guangzhou, Jakarta, Toronto y Washington (IAD) que complementan servicios tradicionales como a Bangkok, Kuala Lumpur, Mumbai, Nueva York (JFK), además de la red europea. También se mencionan las posibilidades de abrir rutas a Hong Kong y Sao Paulo (GRU), destino que, durante un evento de la Cámara de Comercio Árabes Brasileña realizado en 2020, vuelve a mencionarse.
Con la crisis del COVID-19 quedando atrás, al menos para Egipto que desde julio 2020 viene sosteniendo una política de apertura aérea para incentivar el turismo y la recuperación económica, la línea aérea mira con atención las rutas de larga distancia. Dado que el Lejano Oriente sigue con un escenario incierto por las restricciones de viaje, América aparece como un gran potencial.
De acuerdo con informaciones de prensa, en 2022 Egyptair busca expandir sus operaciones en Norteamérica. Actualmente, atiende tres puntos en esa región: Nueva York (JFK), Washington (IAD) y Toronto, pero espera sumar más destinos a medida que lleguen dos Boeing 787-9 que restan.
Como primer paso es trabajar en conjunto con sus líneas aéreas socias de Star Alliance para evaluar la demanda potencial que justifiquen vuelos con material propio. En algunos destinos, la asociación rinde frutos como es el caso de Canadá, donde a través de la alianza con Air Canada ambas compañías atienden las dos principales rutas (Air Canada en Montreal – El Cairo y Egyptair en el tramo El Cairo – Montreal). En los Estados Unidos, el trabajo se realiza a través de United Airlines que tiene uno de sus hub en Washington DC (IAD).
Egyptair destaca las relaciones establecidas con sus socios. Ahora está llegando a 12 destinos en Norteamérica, que incluyen las principales ciudades de Canadá y los Estados Unidos.
Una lógica similar podría darse hacia América Latina, a través de Star Alliance. En este punto, emergen como socias importantes Avianca y Copa Airlines, que también son socias de United con las que pretenden establecer un acuerdo de negocio conjunto (JBA). Si bien la firma egipcia no opera en la región, esta característica no es requisito para establecer acuerdos. Por ejemplo, Avianca previamente cierra acuerdos con Air India utilizando los puntos de esta en los Estados Unidos para el intercambio de pasajeros.
Actualmente, la flota de larga distancia de Egyptair está conformada por tres Airbus A330-200, cuatro A330-300, seis B777-300ER y seis B787-9. La flota A330 se encuentra en un proceso de salida a medio plazo, lo que podría espacio a la llegada de nuevas aeronaves más versátiles y eficientes para atender las potenciales nuevas rutas. En ese ámbito, los B787-9 corren con alguna ventaja, pero podría aparecer la opción de A330-900 como una alternativa también viable.
La flota es un pilar estratégico y fundamental para impulsar a El Cairo como hub. Con la incorporación de los A220-300 y A320neo, estos últimos como complemento de los B737-800, el foco está en asegurar una correcta capacidad para operar distintas rutas, tanto a Oriente como a Occidente.
Fotografía portada - Egyptair