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    Argentina prohíbe comprar pasajes al extranjero en cuotas con tarjetas de crédito

    En una medida inédita, el Banco Central de Argentina prohíbe, desde hoy, comprar pasajes aéreos, alojamiento en hoteles y cualquier servicio turístico en el extranjero usando cuotas de tarjetas de crédito. La medida representa un golpe directo al bolsillo de las personas, perjudicando las posibilidades de la inmensa mayoría de los ciudadanos, especialmente a quienes disponen de menos recursos.

    De acuerdo con la entidad superior bancaria argentina, todos los servicios mencionados contratados con el exterior y que se paguen con tarjeta de crédito deben ser saldados en pago único o financiado con una tasa del 43% fijada para el pago mínimo. Como resultado, cualquier viaje hacia el exterior desde Argentina aumenta su valor o ve reducida las posibilidades de ser adquirido considerando que el crédito es una de las herramientas que más ayudan a facilitar los viajes.

    “Establecer con vigencia a partir del 26 de noviembre de 2021 que las entidades financieras y no financieras emisoras de tarjetas de crédito no deberán financiar en cuotas las compras efectuadas mediante tarjetas de crédito de sus clientes –personas humanas y jurídicas- de pasajes al exterior y demás servicios turísticos en el exterior (tales como alojamiento, alquiler de auto, etc.). ya sea realizadas en forma directa con el prestador del servicio o indirecta, a través de agencia de viajes y/o turismo, plataformas web u otros intermediarios”, dice la norma del Banco Central de Argentina.

    Asimismo, también establece que todos los, el Banco Central de Argentina establece que los pasajes aéreos para destinos nacionales se podrán financiar con tarjeta de crédito dentro de los programas impulsados por el Gobierno nacional.

    La medida es un golpe directo para la industria de los viajes, pero lo es más para la propia población. La decisión coincide con el inicio del Black Friday, actividad comercial en los Estados Unidos pero que se extiende por todo el mundo para impulsar el comercio. En el caso de las líneas aéreas, cruceros, hoteles y cualquier otro servicio turístico, la instancia es aprovechada para incentivar las ventas en un año crucial después de casi 20 meses de graves afecciones impuestas por las restricciones de los Gobiernos, incluyendo el de Argentina, con una de las medidas más extensas y menos efectivas, pero terminadas por decreto.

    Entre las razones que explican la decisión del Banco Central de Argentina es evitar la fuga de dólares del país, sumándose a las múltiples restricciones cambiarias que tienen. Sin embargo, se trata de la medida más extrema que el país tome. Según la prensa argentina, no hay antecedentes de medidas similares y refleja el temor de la entidad bancaria central respecto a las reservas.

    Respuesta del sector aéreo

    La Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (JURCA) responde a las medidas impuestas por el Banco Central argentino. Manifiesta un total desconcierto, preocupación y repudio por la decisión tomada.

    “Nada de esto fue consultado, ni anticipado, como posible con nuestra industria”, expresan en una declaración. “Es lamentable que habiendo pasado más de un año de pandemia, dónde la industria ha pedido reuniones y mesas de trabajo con las autoridades, incluso con la Jefatura de Gabinete, no se escuche a este sector que directa e indirectamente genera miles de puestos de trabajo y sostiene a familias argentinas cuyos ingresos provienen del mismo”.

    Junto con el desacuerdo, JURCA también manifiesta críticas a las autoridades por mantener restricciones de llegada de vuelos cada media hora y por la ausencia de aprobaciones de vuelos para enero lo que genera incertidumbre para las personas que buscan viajar hacia y desde Argentina.

    Las líneas aéreas que operan en Argentina advierten que la decisión del Banco Central afectará los planes de crecimiento del sector, especialmente en lo relacionado al incremento de frecuencias, lo que se traduce en menores oportunidades para generar divisas. Además, indican que una reducción de vuelos se traduce en menos oportunidades de desarrollo para las personas, menos empleo, menos turismo, afectando los propios argentinos.

    Por su dependencia, advierten que el impacto también se hará sentir en vuelos domésticos porque habrá menos pasajeros en conexión hacia destinos al interior de Argentina. También indican que el daño en la actividad derivada de menos pasajeros impacta en servicios como los aeropuertos, empresas de handling y catering, agencias de viaje y tour operadores, por sólo mencionar algunos.

    “Esto es un nuevo golpe a nuestra industria”, dice Felipe Baravalle, director ejecutivo de JURCA. “Si había intención de atraer turismo o mejorar la conectividad para traer divisas este no es el camino. Cómo pueden explicar a las Casas Matrices porque otros países se abren y aquí nos seguimos aislando día tras día”.

    En Argentina, el valor de una tarifa aérea está fuertemente condicionada por impuestos. Al precio ofrecido por el operador se aplica un 30% del impuesto país, más un 35% de percepción, más un 7% de impuesto de turismo, y más un 45% de tasa de financiación. Como resultado, las personas pagan un 117% más que el precio real. “Pago un pasaje para mí y pago otro para el Estado”, es la opinión que tienen muchos argentinos cuando compran sus boletos aéreos.

    Fotografía portada - Ricardo J. Delpiano

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