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    Chile podría anticipar la temporada de incendios forestales

    En la temporada de verano 2021, julio es considerado el segundo más caluroso registrado en toda Europa y el tercero a nivel global, volviéndose un escenario propicio para los incendios forestales. Los casos de España o Turquía por mencionar algunos ejemplos, muestran que estos se extienden cada vez más de debido a la sequía y a las altas temperaturas.

    Los científicos no tienen ninguna duda que el principal motivo de estos incendios guarda relación con el cambio climático. En toda Europa, el fuego consume al menos un 55% más de terreno que la media de los últimos 12 años. Según el grupo climático Carbon Brief, los incendios forestales son responsables del 8% de las muertes asociadas a la calidad del aire a nivel global.

    En el contexto latinoamericano, los datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INE) indican que la región de la Amazonía brasilera reporta 2.038 focos de incendios y en Bolivia más de 150.000 hectáreas consumidas (los datos son para 2021). En Chile, al 26 de agosto, el panorama es preocupante.

    Según el Sistema de Información Digital para el Control de Operaciones (SIDCO) de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en la temporada 2021 (aún en curso) se consumen 2.030 hectáreas, a diferencia del periodo anterior, en donde se consumieron 98,1 hectáreas. Esto representa un aumento de 1.970% en la cantidad de superficies afectadas por los incendios forestales. En lo que respecta al número de incendios, a la fecha ocurren 71 siniestros, que representa un aumento de 3% en comparación al periodo anterior, donde se suscitaron 69 eventos. Para SIDCO, el período actual abarca de 2021 hasta 2022 y el anterior corresponde a 2021 a 2020, en donde se concluye el gran aumento de las hectáreas afectadas por los incendios forestales y en donde es necesario tomar las consideraciones necesarias, a fin de cuentas de proteger a la sociedad civil y el ecosistema chileno.

    Uno de los aspectos que Chile se caracteriza en los últimos años es el trabajo para tener una base preventiva. Sin embargo, en la mayoría de los incendios forestales, las instituciones del Estado y organismos públicos sólo trabajan en conjunto cuando estos siniestros se transforman en catástrofes lo que obliga a focalizar el trabajo.

    Según la evidencia de los últimos años con una tendencia al aumento de los incendios forestales, existe una gran probabilidad de que la temporada 2021-2022 pueda adelantarse para principios del cuarto trimestre o incluso fines del tercer trimestre y también se extienda hasta principios del segundo trimestre 2022. Bajo ese contexto, las autoridades gubernamentales debieran anticipar sus planes preventivos o reforzarlos con una estrategia más a largo plazo que permita tener una rápida capacidad de respuesta independiente de cada temporada.

    En octubre del año pasado, el Presidente Sebastián Piñera presenta el “Plan Nacional de Prevención y Combate de Incendios Forestales” para el periodo 2020-2021 con una inversión público-privada de más de CLP60.000 millones. Se trata del mayor aporte en recursos para enfrentar los incendios forestales. El plan considera a más de 50 aeronaves con la posibilidad de ampliarse a 62 y casi 3.000 brigadistas. También suma la disponibilidad de aeronaves de las Fuerzas Armadas para ir en apoyo a este tipo de tragedias. En total, se financian 118 aeronaves.

    Si bien la temporada resulta en un nivel menor en comparación con otros años, principalmente por la menor actividad del hombre debido a las restricciones producto de la pandemia, para el periodo 2021-2022 se estima que puede ser algo más compleja. Según la Dirección Meteorológica de Chile existe un déficit promedio de 40% en precipitaciones a lo largo del territorio, siendo la zona centro sur la más afectada con la escasez hídrica. Si a esto se suma una mayor actividad de la población producto de la ausencia de cuarentenas o menores restricciones de movilidad y las altas temperaturas, se vuelven a generar condiciones propicias para la propagación de los incendios forestales.

    Si se sigue la lógica del año anterior, la inversión en aeronaves y brigadistas para el combate de incendios forestales debiera ser igual o mayor para la próxima temporada. De confirmarse ese escenario, las empresas que participan en estas licitaciones deben estar condiciones e hacer frente a una temporada más agresivas y quizás más adelantada en comparación a años anteriores.

    En ese contexto, se estima que se requerirá una mayor cantidad de aeronaves, principalmente helicópteros de todo tipo de categorías para enfrentar distintos niveles de siniestros. Por la geografía chilena y el aumento de incendios en zonas densamente pobladas, los helicópteros aparecen como la aeronave ideal para este tipo de combate en el territorio chileno. Si bien aviones de gran capacidad como el Boeing 747-400SF “Super Tanker” o el Ilyushin Il-76 marcan en 2017 un punto de quiebre en el tratamiento de la emergencia y se convierten en “símbolos populares de esperanza” ante los siniestros, su baja efectividad para la geografía chilena no los hace adecuados.

    Por lo mismo, que las autoridades posterior a 2017 concentran su gestión en la licitación de helicópteros y aeronaves de menor capacidad, pero más efectivas. No sólo pueden atender adecuadamente la emergencia, sino que también operar desde bases estratégicamente ubicadas sin la necesidad de la capacidad logística y de infraestructura que requieren equipos como un B747, Il-76 o un McDonnell Douglas DC-10-30F.

    Debido al impacto que tienen los incendios forestales 2016-2017 en la población, este tipo de siniestros adquiere un valor político cada año que, independiente de la gestión que se realiza, permite ver a las autoridades en terreno. Tomando en cuenta la evidencia científica, la experiencia y otras variables, es de esperar que el actual gobierno se pronuncie prontamente con un nuevo plan de acción para la próxima temporada 2021-2022. La anticipación en los anuncios es fundamental para determinar la capacidad logística a disponer en aeronaves, equipamiento como en recursos humanos para los próximos meses.

    Fotografías - Roberto Guerra

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