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    Afganistán ve incierto el futuro de su conectividad aérea con el regreso de los talibanes

    Tras la “toma de Kabul” durante la jornada del 15 de agosto y el cierre el aeropuerto para vuelos civiles, la situación en Afganistán vuelve a ser compleja. La escalada armada y el regreso del régimen talibán al poder están provocando una nueva amenaza a la seguridad local y regional que en materia de aviación ya se refleja en la pérdida de conectividad.

    Después de la invasión de los Estados Unidos tras el 11 de septiembre de 2001, Afganistán ve una parcial recuperación de su conectividad internacional respaldado por la cierta estabilidad que dan las fuerzas militares de los Estados Unidos y la coalición internacional. Sin embargo, nunca llega a ser significativa dado que el país se mantiene en los últimos 40 años en un permanente conflicto. Pese a ello, tanto la línea aérea principal, Ariana Afghan Airlines como las otras compañías aéreas reanudan vuelos regulares a distintos destinos domésticos e internacionales. Hoy todos los servicios están suspendidos.

    Ariana Afghan Airlines es la línea aérea más antigua del país. Fundada en 1955, en su máxima expansión une Afganistán con distintos puntos en Asia, Europa y Medio Oriente. Como línea aérea del Estado afgano, sus operaciones se ven seriamente afectadas por la situación país, especialmente bajo el régimen talibán, estando afecta a numerosas sanciones internacionales. Desde 2006, está incluida en la lista de líneas aéreas prohibidas por parte de la Unión Europea por su baja calificación en materias de seguridad lo que se refleja en su alta siniestralidad.

    Con el mejoramiento del país en los últimos 15 años, logra conformar una red de 14 destinos domésticos e internacionales. Desde su base en Kabul, opera a las ciudades afganas de Balkh, Herat, Kandahar, Mainama y Zaranj. En rutas internacionales conecta al país con Ankara, Estambul (IST), Dubái, Jeddah, Riyadh, Moscú (SVO), Nueva Delhi y Urumqi. La flota está conformada por un Airbus A310-300, dos Boeing 737-400 y un B737-500, aunque antes llega a disponer de A300, A320, A321, B707, B727-200 Adv., B737-800, B747-200 y B757-200, de distinta procedencia y operadores.

    Kam Air nace en 2003 y es la primera línea aérea de pasajeros del país en un intento por restaurar la normalidad tras la invasión de los Estados Unidos y el fin del régimen. Comienza sus operaciones con vuelos internos conectando Kabul con Herat y Mazar-e-Sherif. Después, intenta volar a Europa desde la capital hacia Europa, con Viena y Londres (LGW) como primeros destinos, pero la prohibición de operación por parte de la Unión Europea impide concretar los vuelos.

    Fotografía - WAKIL KOHSAR - AFP

    Su flota está conformada por dos ATR 42-300, tres A340-300, seis B737-300 y un B737-500. También en los registros se encuentra un B767-300ER. De todas las compañías aéreas afganas, es la única que logra un desarrollo más integral con una propuesta comercial que se refleja en acuerdos comerciales con APG Airlines, Air Arabia y Saudia, más el uso de sistemas de distribución global y también con modernización de sus procesos acordes a los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Como resultado, la Autoridad de Aviación Civil de Afganistán (AACA) vuelve a certificar a la compañía en 2017.

    Hasta la crisis actual, opera una red hacia Ankara, Estambul (IST), Bamyan, Dubái, Dushanbe, Farah, Herat, Islamabad, Kandahar, Khost, Kuwait, Mazar-e-Sherif, Medina, Nueva Delhi, Sharjah, Tashkent y Zaranj. Entre los planes considera también llegar a Shanghái (PVG). Todos los destinos se buscan atender con un modelo hub-spoke.

    Safi Airways es la tercera compañía aérea afgana y la segunda de carácter privado. Comienza sus vuelos en rutas internacionales conectando Kabul y Frankfurt con un A340-300, servicio que es suspendido luego de que la Unión Europea también la coloca entre compañías aéreas prohibidas por su falta de seguridad. Como resultado, la aeronave es retirada del servicio. La compañía busca una reestructuración, pero la situación actual del conflicto entrega un adverso panorama.

    A estas tres compañías aéreas, se suman otras 11 que logran devolver la conectividad de Afganistán con el resto del mundo. Las más importantes son Air India, Emirates, flydubai y Turkish Airlines por la oferta de conexiones a través de sus respectivos centros de conexiones en Nueva Delhi, Dubái y Estambul (IST), respectivamente. El resto de los operadores son Air Arabia, Air India, Iran Air, Mahan Air, Kuwait Airways, PIA Pakistan Internacional y SpiceJet.

    Fotografía - WAKIL KOHSAR - AFP

    Con el aumento del conflicto armado, las operaciones aéreas están suspendidas y su retorno depende de la estabilidad del país, independiente si el poder es detentado por el régimen talibán, por otro gobierno afgano o el control extranjero en carácter provisorio. Sin embargo, la llegada de los talibanes no entrega buenas perspectivas a corto plazo considerando el uso de la fuerza extrema y el terror como método de control total de la población.

    Aún cuando el régimen logre la estabilidad y una cierta administración del país en condiciones políticamente más aceptadas internacionalmente, un cambio en el escenario es difícil. Probablemente, la comunidad internacional mantenga o incremente sus presiones hacia el régimen talibán afgano lo que dificulta una pronta reanudación de los servicios aéreos de carácter regular. Como consecuencia, se espera un nuevo aislamiento de Afganistán y de su población.

    A diferencia del caso de Irán, por ejemplo, que tras la Revolución Islámica y pese a las sanciones internacionales logra recuperar parte de su conectividad, se espera que la situación del transporte aéreo futuro de Afganistán sea muy similar al de Iraq de la segunda mitad de la década de 1990, es decir, un país aislado con servicios aéreos muy limitados y operaciones sujetas. La falta de recursos o una correcta administración de estos, más el deterioro de las aeronaves no generan buenas condiciones de reactivación para las líneas aéreas afganas, mientras que el retraso o daños a la infraestructura aeroportuaria dificultan garantizar la seguridad de los vuelos y servicios a los pasajeros.

    Fotografías - WAKIL KOHSAR - AFP

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