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    Llegada de nuevos simuladores: una oportunidad para democratizar la instrucción

    Junto con ampliar las alternativas de entrenamiento aeronáutico individuales, la llegada de una nueva generación de simuladores de vuelo de carácter artesanal se convierte en una opción para escuelas de vuelo y centros de instrucción. La personalización de los equipos y su bajo costo en comparación con simuladores oficiales, sin que ello significa una merma en aspectos esenciales para la instrucción, pueden ampliar las alternativas para los estudiantes-piloto o para aquellos que necesitan mantener sus habilidades.

    Por su especialización, los centros de instrucción para pilotos son reducidos en cuanto número en comparación con otras instituciones educacionales. En la región, generalmente están ubicados en las grandes urbes lo que obliga a los alumnos a trasladarse de ciudad para su entrenamiento aeronáutico lo que encarece los costos y aumentando los tiempos. En muchos casos, la falta de equipos disponibles para la instrucción se convierte en un problema adicional, principalmente ante periodos de alta demanda, lo que anticipa que no todos los lugares de entrenamiento están disponibles cuando los alumnos lo necesitan.

    Ante esta situación, los centros de formación aeronáutica cuentan con una oportunidad para ampliar su equipamiento de instrucción o renovarlos. También la llegada de nuevos simuladores crea oportunidades para llevar la instrucción a otros lugares, ampliando la oferta en los países, reduciendo costos para las personas y contribuyendo a la creación de empleo local, entre otros beneficios.

    Todo lo anterior, es posible conseguirlo a través de equipos de alta fiabilidad y realismo como los entregan los simuladores de carácter artesanal. Para los expertos en el área, contar con esos dos conceptos es fundamental para asegurar una buena enseñanza aeronáutica.

    “Alcanzar lo más parecido a lo que sueles volar como piloto marca una diferencia considerable en el desempeño. En los centros de instrucción o escuelas de vuelo cada vez suele ser más importante el uso de unos buenos simuladores”, señala Rodrigo Pereyra, fundador de ATOM Simuladores.

    Armar un simulador no es una tarea sencilla y rápida, especialmente si no se tienen los recursos para hacerlo. Por lo mismo, contar con alternativas económicamente viables se convierte en una solución inmediata, especialmente en aquellos mercados donde se espera un crecimiento de la demanda de alumnos-pilotos en los próximos años.

    Desde ATOM, señalan que el concepto “artesanal” que llevan sus productos no es algo negativo. Explican que sólo se trata de una referencia al proceso de fabricación. Despejando dudas asociadas al término, resalta la ventaja de personalización de los simuladores donde los clientes como los centros de instrucción aeronáuticas o escuelas de vuelo pueden solicitar los equipos que realmente necesitan para enseñar a los alumnos. Junto con la personalización, los simuladores de construcción artesanal pueden lograr el nivel y calidad apropiado dependiendo en gran medida del interés, las ganas de cada uno y la información que disponga.

    Actualmente, esta empresa se encuentra en condiciones de brindar soluciones para el entrenamiento aeronáutico a la medida. Los simuladores ATOM se encuentran en la categoría Flight Navegation Procedures Trainer (FNPT), pero están a la espera de una certificación tipo FTD de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA). Con más de ocho años de trayectoria sostenida han fabricado más de 50 simuladores y otros 500 equipos.

    Algunos productos desarrollados por esta empresa argentina son el Dreamflight, un simulador genérico que puede ser utilizado para fases iniciales de entrenamiento, los entrenadores terrestres para Beechcraft B200/350, Cessna 172RG/206/210, paneles de aeronaves, rudders, trims, pedales, entre otros. A estos, se agregan accesorios que permiten mantener en óptimas condiciones y permanente actualización el simulador. Uno de los proyectos que destacan son los mandos de potencia y panel central del Boeing 737, uno de los aviones más utilizados en todo el mundo.

    El alto nivel de sofisticación en el diseño, fabricación y producción de equipos para los simuladores de vuelo no sólo propician mayores condiciones de realismo, también contribuyen a crear una verdadera tendencia de democratización de este rubro de la aviación. A partir de ello, es posible concebir un simulador profesional a un bajo costo con los distintos accesorios que el mercado dispone.

    Para los centros de instrucción o quien desee tener su propio simulador, la oferta de ATOM destaca por ser versátil, modular y escalable. Con la adquisición de todo el equipamiento, se pueden recrear distintas aeronaves con un alto nivel de realismo. A esto se agrega, una oferta personalizada y un bajo costo de adquisición en comparación a otros simuladores.

    “Hoy ATOM Simuladores tiene como objetivo principal llevar todas las herramientas a todos los soñadores, pilotos en formación, pilotos en prácticas simuladas, escuelas de vuelo”, agrega el fundador de la compañía. “Nuestros productos se diferencian en muchos aspectos: desde la construcción, su mecánica, la robustez y realismo”.

    Con el fin de fomentar aún más la práctica constante y mantención de habilidades por parte de pilotos, estudiantes o entusiastas, ATOM se encuentra trabajando con una entidad bancaria para ayudar a las personas a financiar sus simuladores y que estará disponible próximamente. Mediante esta fórmula, los clientes podrán hacer compras o leasing beneficiando a particulares como a las escuelas de vuelo o centros de instrucción.

    Fotografía portada - ATOM Simuladores

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