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    Conectividad aérea con Asia desde Chile será la más perjudicada

    El 05 de julio de 2018, Emirates aterriza por primera vez en Santiago con vuelos regulares de pasajeros. Se trata de la materialización de un anhelo de años y del trabajo privado-público para aprovechar oportunidades y atraer nuevas líneas aéreas. Tres años después políticas contrarias y un extenso cierre de fronteras siguen comprometiendo la conectividad de Chile. La situación provoca que los enlaces con Asia sean los más afectados en términos de accesibilidad.

    La llegada de Emirates, más el incremento de operaciones de Qantas y la oferta competitiva desde Europa y Norteamérica (Estados Unidos, México y Canadá) entrega en el periodo inmediato previo a la pandemia la más amplia conectividad aérea para Chile. Exceptuando el continente africano, por primera vez los chilenos tienen la posibilidad de llegar de manera directa a todos los continentes contando para el caso de Asia con cuatro alternativas.

    Medio Oriente. Por tipo de ruta, la más directa es la proporcionada por Emirates con un máximo de cinco frecuencias semanales en la ruta Dubái – Sao Paulo (GRU) - Santiago, que posteriormente se ajusta a tres vuelos semanales en la ruta Dubái – Río de Janeiro (GIG) – Santiago con cambios en capacidad y también servicio. Emirates suspende vuelos por el cierre de las fronteras en Chile, pero por su extensión en 2020 y ajustes internos decide eliminar la ruta dejando sólo servicios de carga. Hoy, los enlaces directos con Dubái terminan sin que hasta la fecha exista posibilidad de retorno. Para acceder a este tipo de oferta sólo resta la conexión a través de Sao Paulo (GRU) única ciudad sudamericana que mantiene vuelos sin escalas y directos con el continente asiático.

    Europa. La segunda opción es una conectividad vía Europa que por su extensión en el tiempo califica como tradicional. Se da principalmente a través de líneas aéreas como Air France – KLM, British Airways y en menor medida Iberia, luego de que esta presenta sus enlaces con Tokio (NRT) y Shanghái (PVG). En efecto, los aeropuertos hubs de París (CDG), Ámsterdam y Londres (LHR) se transforman en los principales puntos de intercambio.

    Actualmente, la oferta de Air France y KLM es la única disponible a través de Europa con tres vuelos semanales abiertos para aquellos pasajeros calificables de viajar, comenzando por las reglas de salida impuestas por Chile. British Airways se mantiene ausente del mercado chileno, pese a que retorno temporal de noviembre 2020 debiera indicar un pronto regreso. Iberia, por su parte, mantiene suspendidos aún los enlaces con Asia.

    Fotografía - Air France

    Norteamérica. Esta oferta es otra alternativa que junto con la que se ofrece a través de Europa califica como tradicional por su extensión temporal. Por años, United Airlines es la línea aérea que se caracteriza por disponer de una mayor conectividad con Asia, escenario que cambio con la llegada de Air Canada y el crecimiento de operaciones en Sudamérica (Chile, incluido) al ofrecer conexiones desde su hub en Toronto más alternativas en otras ciudades canadienses. A esta, se suma una creciente competencia por parte de la expansión de American Airlines, Delta y Aeroméxico, esta última al aporta su centro de conexiones en la Ciudad de México como alternativa, especialmente para el mercado japonés y surcoreano.

    Pese a que los cierres de fronteras de Chile y Canadá, más las limitaciones de frecuencias con Asia desde Estados Unidos, impide retomar estos enlaces de manera inmediata, será la conectividad que debiera retornar en un corto plazo siguiendo a la oferta a través de Europa. Si bien es se estima que la disponibilidad de capacidad por cantidad de asientos, rutas y frecuencias sea menor en los meses inmediatamente previos a la pandemia, debiera proporcionar al menos enlaces a las principales ciudades en el Lejano Oriente.

    Australia. La oferta a través de Qantas y LATAM representa hasta febrero 2020 una propuesta complementaria en la conectividad con Asia. Frecuencias diarias entre Santiago y Sydney, más tres vuelos semanales a Melbourne, las alianzas entre ambas empresas y la posibilidad de realizar conexiones / stop over entregan al pasajero alternativas para acceder a distintas ciudades en oriente, especialmente en el Sudeste Asiático.

    Previo a la pandemia, la conectividad entre Chile y Australia se vería mejorada con vuelos diarios y sin escalas por parte de Qantas y LATAM, y con ello, la oferta de conexiones en Asia-Pacífico. Actualmente, el cierre de fronteras de Australia y Chile impiden a las compañías volver, sin mencionar que firma australiana descarta un retorno a Santiago en su plan de reactivación de su red internacional. Por su parte, la compañía chilena espera un retorno de vuelos con Oceanía, pero no ocurrirá hasta 2022 o posterior dependiendo de la decisión de los Gobiernos australiano y neozelandés. La alianza de ambas debiera reactivar la oferta de conexiones, pero en un nivel menor y sujeta a los días, número de frecuencias y cantidad de destinos ofrecidos.

    Fotografía - Qantas

    Las afecciones provocadas por la crisis del COVID-19 más las extensas restricciones gubernamentales que condicionan el retorno de las líneas aéreas impactarán de manera significativa la conectividad del país, siendo Chile el más perjudicado entre los países involucrados por su situación geográfica, tamaño de mercado y contexto geopolítico. Por parte de las compañías aéreas, las salidas de Emirates y Qantas son las que generan la afección más significativa por ser específicas y no contar alternativas inmediatas.

    Por lo anterior, se espera un retroceso en conectividad de 15 o 20 años en este aspecto con una predominancia de la oferta aérea tradicional a través de Europa y Norteamérica, principalmente. No obstante, de no existir cambios respecto de la situación actual no se descarta la posibilidad de menor presencia de compañías aéreas en comparación a la oferta actual, que ya es inferior a la exhibida en 2019. La reducción en capacidad y en accesibilidad tendrá su principal incidencia en el factor precio con un encarecimiento de los viajes aéreos por el menor número de plazas disponibles, escenario que se vislumbra actualmente con los viajes entre Chile y Australia, por mencionar un ejemplo.

    Fotografía portada - Benjamín Concha

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