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    Gobierno de Piñera busca hacer nuevos cambios en las tasas de embarque, pese a no completar la reducción anterior

    Para volver estimular el transporte aéreo, después de las continuas afecciones provocadas por las restricciones que imponen las propias autoridades y que a fecha de hoy siguen limitando cualquier intento de reactivación, el Ministerio de Economía estudia volver a realizar ajustes a la baja a las tasas de embarque en Chile, según revela Diario Financiero (29/06/2021). Sin embargo, pretende hacerlo con diferencias y tomando en consideración que la administración actual de Sebastián Piñera todavía no cumple con la promesa de completar la reducción inicial anunciada a principios de su segundo mandato.

    Con el fin de retomar la senda de crecimiento del país y -en ese contexto- reconocer el valor de la aviación como industria catalizadora de empleos y de desarrollo económico-social de los países, el segundo gobierno de Piñera llega con un positivo anuncio. En 2018, informa la reducción gradual de hasta 40% en las tasas de embarque en vuelos nacionales y una reducción de hasta US$6 en vuelos internacionales.

    El propósito es corregir las diferencias que se producen entre la disminución de un 43% de las tarifas aéreas entre 2007 y 2017 generadas por los nuevos modelos de negocios de las líneas aéreas y la dinámica competitiva y el alza en un 28% en las tasas de embarque. En su momento, el Ministerio de Economía señala que la tasa de embarque equivale a cerca del 32% del costo total del pasaje nacional, a lo que se agrega que en el caso de algunas tarifas promocionales supera al valor del precio publicado por cada compañía.

    En Chile, existen cinco tasas de embarque. En vuelos nacionales hay una para aeropuertos y aeródromos de 1era categoría, otra para los aeropuertos y aeródromos de 2da categoría y una tercera para rutas de menos de 270 kilómetros, cuyos valores por tramos son en 2018 de $7.592, $5.788 y $2.999, respectivamente. Para vuelos internacionales, existe a ese año un cobro de US$30 para vuelos de más de 500 Km. y otro equivalente a los vuelos nacionales desde aeropuertos de 1era categoría, para tramos inferiores a esa distancia.

    La iniciativa aprobada permite que en octubre 2018 se reduzca la tasa de embarque doméstica en un 20%, seguida de otra reducción de 10% en 2019 y otro 10% en 2020. En los vuelos internacionales, pasa en octubre de US$30 a US$26 para luego disminuir a US$25 en 2019 y US$24 en 2020.

    Con esta decisión, Chile lograr marcar un nuevo y positivo punto de inflexión en su historia aeronáutica. La medida permite acompañar las eficiencias generadas por las líneas aéreas al aumentar la cantidad de pasajeros transportados, dinamizar los negocios que se realizan a través del viaje en avión, aumentar el turismo, mejorar la integración del territorio y la conectividad de Chile con el mundo.

    Por la reducción de los precios finales de los boletos aéreos, se hace más asequible el avión como medio de transporte, hay un mayor desarrollo de industrias asociadas y más gasto de los usuarios en los destinos favoreciendo al comercio, la hotelería, comidas, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y más conectividad. Esto último por existir una masa crítica viajando que permite incrementar servicios y lanzar otros nuevos, por ejemplo, potenciando las rutas interregionales. También hay otros incentivos para que nuevos operadores lleguen a Chile. JetSMART y Level son algunos casos derivados de esta baja al operar tramos nuevos como los interregionales o lanzar iniciativas únicas en el caso de una oferta de bajo costo y tarifas bajas (LCC, por sus siglas en inglés) en vuelos internacionales de larga distancia y abrir nuevos pares de ciudades. Si bien todas las rutas se verán favorecidas, el impacto más evidente se sentirá en los tramos de corta distancia y en vuelos desde regiones.

    Sin embargo, la administración Piñera sólo cumple con dos reducciones (2018 y 2019) de las tres prometidas. Con la reducción del 20% de 2018 y de 10% de 2019, la tasa de embarque nacional queda en $5.826 y $4.441, para aeródromos de primera y segunda categoría, respectivamente. En los vuelos internacionales, queda en US$25 al adelantarse su aplicación coincidiendo con la llegada de Level a Santiago.

    La reducción de los impuestos en los viajes aéreos para 2020 no llega a concretarse y sigue pendiente. Desde la industria la califican como una promesa incumplida de la actual administración que no entienden. Informaciones cercanas al Palacio de la Moneda sugieren que el escenario post estallido político-social cambia todo el panorama y obliga a modificar prioridades, aspecto que guarda sentido con la realidad país más el giro en 180º que adopta la administración Piñera respecto a su programa ante una incapacidad evidente de manejo político.

    Con la pandemia del COVID-19 y la crisis que se extiende ante la falta de gestión que impide dar cualquier señal positiva para reactivar de manera sostenida, sumado a la incertidumbre política generada por un amplio calendario electoral, la polarización política y la instalación de un proceso constituyente con actores que pretenden asumir un rol más allá, el escenario es complejo para un gobierno que lleva casi dos años en franca retirada.

    Sin hacer referencia alguna a la promesa pendiente con la industria aérea y en especial con los usuarios, la cartera que dirige Lucas Palacios propone hacer cambios en las tasas de embarque adoptando un enfoque diferencial entre un vuelo de corto, medio y largo alcance. Así mientras en los vuelos domésticos habría una nueva baja en los vuelos internacionales volverían a subir el precio de este impuesto haciendo que los viajes internacionales sean más caros.

    La medida busca potenciar los viajes y el turismo de corta distancia, pero castiga de manera discriminatoria los vuelos internacionales en un momento poco apropiado cuando urge crear estímulos para reactivar. En términos generales, los vuelos internacionales de larga distancia son los últimos que se recuperarían de la crisis actual (dependiendo del mercado y las políticas que se implementen), por lo mismo imponer trabas como alzas en las tasas de embarque puede constituir limitaciones para aumentar frecuencias por los operadores actuales o traer otros nuevos.

    Disponer de tasas de viaje diferenciadas por tipo de viaje es una propuesta sugerida por las LCC, especialmente por SKY. Según esta perspectiva, una tasa de embarque cara puede hacer la diferencia entre viajar o no viajar hacia un destino, especialmente cuando en la región los países poseen varios cobros con altos valores. En cambio en un vuelo de larga distancia como de Chile a los Estados Unidos, Europa o Asia, el pasajero tiene asumido un cierto nivel de gasto por lo que el cambio en uno o pocos dólares tiene una reducida incidencia en su decisión de viajar.

    Cualquier descenso en los impuestos a los viajes es valorado porque representa estímulos para continuar con un dinamismo competitivo y ampliar los beneficios de la industria del transporte aéreo a la población. Sin embargo, a corto plazo la actual administración de Sebastián Piñera debe cumplir con los anuncios pendientes, además de terminar con las actuales restricciones que rigen sobre los viajes domésticos y las fronteras que impiden cualquier intento de reactivación tanto de la industria aérea como del país.

    Fotografías - Simón Blaise

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