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    Boeing realiza el primer vuelo del B737 MAX 10, pero necesitará tiempo para entrar en servicio

    El 18 de junio, Boeing logra con éxito el primer vuelo del B737 MAX 10, la última variante del popular birreactor de pasillo único desarrollada para competir en rutas medias. Con un vuelo desde Renton Field, en Washington, por 2 horas y 31 minutos, el fabricante asegura que la aeronave logra superar satisfactoriamente su primera “prueba de fuego”, pese a que todavía le queda un extenso camino para su puesta en servicio comercial.

    “El desempeño de la aeronave fue extraordinario,” dice Jennifer Henderson, jefe de pilotos del programa B737. “El vuelo nos permitió poner a prueba los sistemas, los controles de vuelo y las cualidades de manejo de la aeronave, y pudimos comprobar que todos los resultados fueron exactamente los esperados”.

    El B737 MAX 10 es la última respuesta de Boeing para competir en rutas medias contra Airbus y su A321neo ante la incapacidad de desarrollar un nuevo modelo de avión. De acuerdo con datos del fabricante, puede transportar hasta 230 pasajeros en clase única o hasta 188 pasajeros en dos clases, con una reducción de emisiones de 14% y 50% menos de ruido en comparación con los B737 Next Generation.

    La idea de Boeing con el B737 MAX 10 es ofrecer al mercado aéreo una alternativa inmediata frente al A321neo, pero sin necesidad de incrementar sus costos en lo que respecta a modificaciones adicionales o la construcción de un nuevo avión. Para ello, aprovecha el desarrollo del B737 MAX para extender la célula del fuselaje en 1,67 con respecto al MAX 9 para quedar en un avión de 43,8 metros de largo y se incorpora un tanque auxiliar dando al MAX 10 un alcance de 3.215 millas náuticas (5.960 kilómetros).

    Pese a las mejoras, el fabricante europeo mantiene una superioridad operacional y también comercial con su A321neo que dispone un alcance de 4.000 mn. (7.400 Km.) y una capacidad de hasta 240 pasajeros en clase única de alta densidad. Con un modelo de rutas medias pendiente de desarrollo y un B737 MAX 10 inferior a su competidor, Boeing todavía tiene desafíos para recuperar el terreno dejado por el B757 y un B737 MAX en un rango relativamente inferior.

    Los retrasos del programa B737 MAX más las nuevas pruebas y modificaciones exigidas por parte de las autoridades aeronáuticas llevan al fabricante estadounidense a continuar postergando las entregas. Con los antecedentes de los modelos anteriores -especialmente, tras los accidentes fatales de 2018 y 2019- , las modificaciones realizadas en el fuselaje del MAX 10 obligan a realizar ensayos adicionales, especialmente por parte de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) en lo que respecta al sistema de control de vuelo.

    Inicialmente, Boeing esperaba tener al B737 MAX 10 en servicio comercial antes de fin de año, pero las estimaciones de la industria consideran que no podrá entregarlo hasta fines de 2023, siempre y cuando, no existan nuevos requerimientos que afecten al programa. Desde Seattle, indican que tras el primer vuelo, se inicial un amplio programa de pruebas para demostrar y certificar que el avión es seguro. Para ello, trabajarán estrechamente con las autoridades aeronáuticas reguladoras para conseguir la aprobación hacia 2023.

    “El B737-10 constituye una parte importante de los planes de flota de nuestros clientes, proporcionándoles más capacidad, mayor eficiencia de combustible, y la mejor relación por asiento desde el punto de vista económico de cualquier aeronave con pasillo único”, dice Stan Deal, presidente y CEO de Boeing Commercial Airplanes. “Nuestro equipo está comprometido en entregar una aeronave de la mayor calidad y confiabilidad”.

    Apelando a las lecciones aprendidas, el directivo asegura que para certificar al B737 MAX 10 se tomarán “un tiempo” lo que permitirá revisar cada aspecto de la aeronave y permitir a las autoridades aeronáuticas verificar cada proceso. También declara que como fábrica están dispuestos a realizar nuevas modificaciones de seguridad en caso de que sea necesario.

    Si bien la EASA tiene aprobado el retorno seguro del B737 MAX desde enero, indica que para el MAX 10 se necesita más información y requisitos de seguridad, especialmente en lo que respecta al ángulo de ataque del avión y los sistemas de compensación, por el mayor largo del fuselaje. La autoridad europea señala, por ejemplo, que en este nuevo modelo es necesario contar un tercer sensor de alerta para el sistema de capacidad de maniobra (MCAS) dado que los dos colocados en los MAX 8 y MAX 9 no serían suficientes.

    En Boeing esperan aprovechar el periodo de reactivación de la crisis para trabajar en las mejoras necesarias del B737 MAX 10, dado que no tienen una “presión comercial” para realizar las entregas. Por lo mismo, manifiestan su compromiso y tranquilidad para desarrollar la aeronave.

    Entre las líneas aéreas que tienen pedidos por B737 MAX 10 están United Airlines, Copa Airlines y Virgin Australia. Otra compañía importante es IAG con sólo un compromiso de compra por 200 B737 MAX 8 y 10 para equipar las flotas de British Airways, Level y Vueling a partir del periodo 2023-2025.

    Fotografía portada - Boeing

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