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    Altos costos de pruebas PCR ponen en riesgo la reactivación y democratización de la aviación

    Como resultado del surgimiento de nuevos modelos de negocios y eficiencias alcanzadas por el progreso de la industria, el viaje en avión se ha democratizado en muchas partes del mundo permitiendo que más personas amplíen sus oportunidades. Sin embargo, las severas restricciones impuestas por los Gobiernos con la pandemia del COVID-19, incluyendo la exigencia de pruebas PCR y otras, incluso con dobles testeos, están poniendo en riesgo volver a volar y con ello limitando las posibilidades de desarrollo de la población.

    Volar no es un lujo. Hoy es algo cotidiano de cuya actividad emanan numerosos beneficios para la población al permitir satisfacer distintas necesidades como el trabajo, los estudios, la atención de salud, los emprendimientos, además de la libertad de viajar que tienen derechos los ciudadanos de los países. Si bien la industria aérea es consciente de la situación sanitaria y apoya los testeos masivos como una medida de protección, pide a los Gobiernos alinearse con sus propósitos y abaratar los costos de las pruebas.

    La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) insta a las autoridades de todo el mundo que las pruebas contra el COVID-19 exigidas sean asequibles, oportunas, ampliamente disponibles y efectivas para que se pueda cumplir con un retorno seguro de los viajes internacionales.

    Según un estudio realizado por la entidad de las pruebas PCR para COVID-19 en 16 países muestra amplias variaciones por mercados e incluso dentro de estos. La investigación sólo considera a esta prueba por ser el examen más requerido por los Gobiernos para ingresar a otros países.

    En los países en los que se lleva a cabo el estudio, sólo Francia cumple con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que establece que el Estado debe asumir el costo de las pruebas sanitarias exigidas para los viajeros. En el caso contrario, el Reino Unido aparece con los costos más altos.

    Cabe recordar que según el artículo 40 del Reglamento Sanitario Internacional, los costos de las pruebas de salud que se establezcan como obligatorias para viajar deben ser asumidos por los Estados y no a cargo de las personas. Por consiguiente, son los propios Estados que en el sistema internacional acuerdan esta práctica y muestran su disposición para cumplirla.

    De los 15 mercados estudiados con costos para las pruebas PCR para las personas se identifica que el costo mínimo promedio de los exámenes es de US$90 y el máximo valor es de US$208. Por consiguiente, si se agrega al valor total del viaje. En pasaje aéreo promedio para un viaje ida y vuelta de 2019 el valor de un PCR a US$90 incrementa el costo final del viaje por persona en un 45% y si hay que realizar dos testeos el costo sube a 90%. Actualmente, algunos exigen dos testeos y si se realiza un viaje de ida y vuelta el valor de un PCR a US$90 eleva el costo de los pasajes en 180%.

    Fuente - IATA

    Por lo anterior, un viaje ida y vuelta cuyo valor original es de US$200 puede terminar costando dos, tres o hasta cuatro veces más por pasajero. De ese valor final, la mayoría del costo no está relacionado con el valor del viaje en sí, sino con pruebas de salud que incluso se tienen que aplicar para personas sanas o que estén vacunadas. El valor del viaje aumenta significativamente a medida que las pruebas PCR son más caras y lo es aún más si se considera los viajes familiares.

    Fuente - IATA

    Junto con ser un impacto para las líneas aéreas, los aeropuertos y toda la cadena asociada, el alto valor de las pruebas es un daño para los propios países tomando en cuenta el efecto catalizador que tienen los viajes en sus economías. Su mantención en el tiempo amenaza con poner fin a la democratización de los viajes aéreos y también a la actividad turística que junto con la aviación ha ampliado su accesibilidad a más personas como sectores emergentes de la población.

    “A medida que se eliminan las restricciones de viaje en los mercados nacionales, vemos una fuerte demanda. Se puede esperar lo mismo en los mercados internacionales. No obstante, eso podría comprometerse peligrosamente por los costos de las pruebas, en particular las pruebas las de PCR”, dice Willie Walsh, director general y CEO de IATA. “Al aumentar el costo de cualquier producto, esto sofoca significativamente la demanda. El impacto será mayor para viajes de corto recorrido (hasta 1.100 km) que con tarifas promedio de US$105, las pruebas costarán más que el vuelo”.

    Los altos costos de las pruebas PCR y otras obligaciones que las autoridades imponen como las cuarentenas en los hoteles a cargo del viajero ponen en cuestionamientos los compromisos que asumen las autoridades para proteger efectivamente a su población. Plantea la interrogante si sólo con exámenes de salud se protege a la población o se hace con políticas públicas sostenibles de promoción al empleo, de seguridad (incluyendo la sanitaria) y otras. En el caso del transporte aéreo, si los Gobiernos están comprometidos con salvar los empleos se deben terminar con los altos valores de las pruebas de viaje.

    “Los costos de las pruebas no deben interponerse entre las personas y su libertad para viajar. La mejor solución es que los costos sean asumidos por los Gobiernos, es su responsabilidad según las directrices de la OMS. No debemos permitir que el costo de las pruebas, en particular las pruebas de PCR, limite la libertad de viajar sólo a los ricos o aquellos que pueden vacunarse. Un reinicio exitoso de los viajes significa mucho para las personas, desde la seguridad laboral personal hasta las oportunidades comerciales y la necesidad de ver a familiares y amigos. Los Gobiernos deben actuar con rapidez para garantizar que los costos de las pruebas no detengan la recuperación de un viaje”, puntualiza Walsh.

    Para continuar brindando capas de seguridad sanitaria, la industria aérea promueve que las pruebas PCR sean reemplazadas por las de antígeno por ser más asequibles. Con el avance de los conocimientos sobre el SARS-CoV-2, este tipo de pruebas también evolucionan y son más exactas que las primeras que aparecen. Actualmente, son una alternativa para detectar el virus y potenciar la estrategia de testeos masivos y también trazabilidad.

    IATA destaca a Francia como el país que mejor representa la práctica que se debe seguir. Asume el costo de las pruebas, incluidas aquellas para facilitar el viaje. También menciona que el Parlamento Europeo está trabajando en la dirección correcta. A fines de abril, pide que las pruebas contra el COVID-19 sean universales, accesibles, oportunas y gratuitas en todos los países de la Unión Europea.

    “Francia y el Parlamento Europeo están ayudando a abrir el camino. Estamos en una emergencia sanitaria y económica. Las pruebas son parte del camino hacia la recuperación. Por lo tanto, es responsabilidad de los Gobierno garantizar que las pruebas sean accesibles para todos”, puntualiza Walsh. “Si los Gobiernos no van a hacer que las pruebas sean gratuitas, al menos deben asegurarse de que las empresas (que hacen estos tests) no obtengan ganancias a expensas de las personas que solo quieren volver a alguna forma de normalidad en su vida y sus hábitos de viaje”.

    Fotografía portada - Minsal Chile

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