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    Industria aérea resalta a los Gobiernos de la región la importancia de contar con una “hoja de ruta” coordinada para reactivar

    Ante un escenario altamente complejo por la imposición de nuevas restricciones a las libertades de las personas y falta de estandarización en los protocolos sanitarios en los países, la industria aérea en su conjunto aboga por la necesidad de trabajar con antelación y de manera coordinada con los Gobiernos para un retorno del transporte aéreo. En una declaración conjunta, el Consejo Internacional de Aeropuertos, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y la Asociación Latinoamericana y el Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) resaltan la importancia de establecer una armonización regulatoria y una “hoja de ruta” para la reactivación.

    “Entendemos y compartimos que el bienestar de las personas es la prioridad. Por ello, tras numerosos diálogos con autoridades de salud y representantes gubernamentales, aerolíneas, aeropuertos y proveedores nos hemos preparado para ofrecer un servicio seguro con todos los protocolos necesarios para proteger a los usuarios y colaboradores”, señalan las tras organizaciones en una declaración.

    Actualmente, América vive una situación compleja con realidades muy diferentes. En Sudamérica, la situación sanitaria de Brasil con las nuevas cepas del SARS-CoV-2 golpea a muchos países con incremento de contagios como parte de la evolución natural de la pandemia. A ese hecho, se agregan entornos políticos con una fuerte polarización y falta de representatividad en la población que se vuelven altamente desafiantes como ocurre en el cono sur del continente.

    En Argentina, las consecuencias de una prolongada crisis económica golpean a los argentinos desde hace años. La llegada de Alberto Fernández con sus confinamientos extremos -mismo que no han representado mejoras a la situación sanitaria, por el contrario las agravan- siguen afectando a la población cuyo más de 42% está sumido en la pobreza. Al igual que en Chile, también se advierte una creciente polarización entre el peronismo dominado por el kirchnerismo y la oposición.

    Al otro lado de la Cordillera de los Andes, en Chile, sectores de oposición y gremios tienen a la pandemia como aliado para tumbar a una administración Piñera marcada por un desorden interno, falta de convicciones, ausencia de liderazgos y una reducida capacidad política. Todo lo anterior en medio del mayor calendario electoral de la historia de ese país.

    En ambos, casos pandemia y política golpean a la aviación con cierres de fronteras, restricciones a la movilidad interna, ausencia de protocolos claros e improvisación constante de medidas. La discusión deja fuera la posibilidad de instaurar un debate serio e instaurar una necesaria hoja de ruta.

    Más al norte, pese a la aparición de nuevos contagios y aumento de algunas restricciones internas, la situación es distinta. Una mayor apertura de Colombia está posicionando al país como líder en reactivación. Para 2022, se espera que nueve compañías aéreas estén volando dentro de su territorio y más nuevas rutas domésticas e internacionales mejoren la conectividad. Algo similar ocurre con Ecuador que desde mayo asume la realidad de convivir con el virus. Panamá por su parte, refuerza sus controles sanitarios para viajeros de Sudamérica por estar más expuestos a la “cepa brasileña”, pero sin alterar su política de apertura que valora a la aviación y al turismo.

    Para la aviación, la situación actual es el momento imperativo para contar con una armonización regulatoria y un panorama claro para la industria y también para los usuarios, entendiéndose estos no sólo los viajeros, sino que también todos los empleados directos e indirectos de la aviación cuyas fuentes de empleo están seriamente comprometidas por el actuar de la clase política de sus respectivos países.

    “El transporte aéreo requiere de una planificación detallada por toda la logística que hay que gestionar. Por un lado, para garantizar lo más importante la seguridad, por otro, para atender a los pasajeros que necesitan previsibilidad para confiar nuevamente en los viajes”, exponen ACI, IATA y ALTA.

    A más de un año desde el comienzo de la pandemia, América Latina y en especial Sudamérica, poco o nada ha aprendido, pese a la mayor información disponible que entregan marcos de acción. Siguen las descoordinaciones, aumentan las restricciones hacia una población cada vez más agotada económica y mentalmente y con ello las afecciones a una cadena vital para el funcionamiento de los países.

    “Las restricciones actuales no solo ponen en tierra cientos de aviones, trabajadores y pasajeros, sino que afectan directamente la conectividad y los beneficios socioeconómicos que este sector aporta a nuestros países. En nombre de la industria reiteramos la urgencia de mantener una comunicación transparente y fluida con la industria que permita la planificación necesaria para el reinicio de operaciones estables”, declaran las organizaciones de la industria.

    Siguiendo las recomendaciones del Grupo de Trabajo de Recuperación de la Aviación (CART) de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la industria aérea tiene directrices para impulsar una reactivación segura y recuperar las confianzas dañadas. De la declaración de las tres organizaciones se desprenden las siguientes recomendaciones a los Gobiernos:

    • Considerar a los trabajadores del sector como esenciales y ser incluidos en los grupos prioritarios de vacunación contra el COVID-19.
    • Profundizar las campañas de testeo masivo con la utilización de pruebas de antígeno porque son más económicas y rápidas para detectar posibles contagios.
    • Reabrir las fronteras con el uso de las pruebas de antígeno porque son una alternativa a las PCR que cumplen con todas las características requeridas: efectividad, costo y acceso.
    • Armonización universal de las recomendaciones de la OACI para permitir la reactivación de la industria y devolver a las personas a sus puestos de trabajo.
    • Seguimiento de la OACI sobre su implementación y monitoreo constante de los resultados en materia de gestión de riesgos por COVID-19.

    “El transporte aéreo ha demostrado ser un medio seguro que activa una amplia cadena de valor que incluye, entre otros, el turismo, los servicios, el comercio, la construcción, la gastronomía y más sectores que generan empleos y bienestar para los países y sus habitantes. Prestamos un servicio esencial y eficiente para la población, también posibilitamos el transporte de insumos vitales, incluyendo las vacunas. Estamos listos con múltiples programas que armonizan las medidas sanitarias para recuperar la confianza de los usuarios”, puntualizan ACI, IATA y ALTA.

    Fotografía portada – SITA

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