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    Finnair incorporará aviones eléctricos para desarrollar una aviación regional sustentable

    Sumándose a la decisión de Wideroe, Finnair se convierte en la segunda línea aérea en el mundo en anunciar que incorporará aviones eléctricos a su flota con la intención de alcanzar operaciones aéreas con cero emisiones. Para tal propósito, se une a la empresa sueca Heart Aerospace para adquirir hasta 20 aviones ES-19.

    Los aviones están actualmente en desarrollo y, según detalla Finnair, forman parte de un paquete de herramientas con las cuales la empresa busca alcanzar sus compromisos medioambientales de lograr cero emisiones de carbono para 2045. “No podemos dejar de volar. La aviación debe adaptarse y tomarse más en serio su contribución al cambio climático”, expone la línea aérea.

    Los aviones eléctricos suponen la introducción de un nuevo modelo a la flota y de negocios: la aviación regional más de nicho. Si bien este segmento se explota de alguna forma, primero con equipos ATR42/72 y ahora con los Embraer E190, las operaciones están en un nivel superior en términos de capacidad y rutas.

    Las nuevas aeronaves apuntan a atender la conectividad aérea de pequeñas localidades ubicadas a distancias muy cortas. Precisamente, estas rutas son carácter experimental para probar la viabilidad operacional y comercial de estos equipos antes de ampliar su uso a otros tipos de operaciones. Uno de los aspectos a evaluar es el desempeño y duración de las baterías eléctricas.

    Pensando en el futuro, hace dos años Finnair se une a la Red Nórdica de Aviación Eléctrica (NEA, por sus siglas en inglés) que agrupa a Gobiernos, líneas aéreas y empresas para colaborar en el desarrollo de nuevos proyectos para potenciar viajes aéreos más sostenibles. La alianza intersectorial basa su acción en la estandarización de la red eléctrica en los países nórdicos, desarrollar la conectividad regional punto a punto, crear una tecnología aeronáutica para condiciones meteorológicas de los países, y establecer colaboración con otras entidades europeas y del mundo.

    “Hemos trabajado en estrecha colaboración con la NEA, pero conseguir este compromiso de Finnair es realmente importante”, dice Anders Forslund, director ejecutivo y fundador de Heart Aerospace. “El gran desafío de construir un avión eléctrico no está solo en la tecnología, sino también en generar el impulso para crear un proyecto como este y construirlo hasta el final”.

    Finnair señala que la cooperación es fundamental para avanzar hacia vuelos más amigables con el medio ambiente. En la compañía, plantean que no sólo las líneas aéreas deben asumir compromisos sino que también lo deben hacer los Gobiernos facilitando el acceso a nuevas tecnologías para cumplir con las metas que proponen o los aeropuertos en materia de infraestructura y equipamientos.

    “Cuando se desarrolla un tipo de avión completamente nuevo, se necesitan socios, como aerolíneas y aeropuertos, para garantizar que todo el ecosistema se desarrolle en consonancia con el avión. Las necesidades a lo largo de la cadena de valor se consideran en una fase temprana”, dice Anne Larilahti, directora de Sostenibilidad de Finnair.

    Por muchos años, la aviación regional es un desafío para las líneas aéreas por el alto costo por asiento que tienen este tipo de operaciones, haciéndolas prácticamente inviables a excepción de aquellos mercados con pasajeros dispuestos a pagar tarifas altas. Por los menores costos que tendrían los aviones eléctricos podrían abrir oportunidades para expandir el medio aéreo en varias rutas ampliando la conectividad, especialmente en lugares de difícil acceso.

    “Si se traen aviones eléctricos, podemos volar aeronaves pequeñas con una economía unitaria que es similar a los aviones más grandes hoy en día”, dice Larilahti. “Creemos que esto no sólo reemplazarán a algunas de las flotas regionales que existen hoy en día, sino que también creará un nuevo mercado y nuevos tipos de conectividad”.

    El fundador de Heart Aerospace señala que los aviones eléctricos, por ahora, tienen el potencial de atender mercados de muy corta distancia por el tipo de baterías que existen actualmente. “Un avión eléctrico es mejor cuanto más corta sea la ruta. Cuanto más corto sea el vuelo, menos usará las baterías y más rápido podrá recargarlas”, explica.

    El ES-19 es un avión diseñado para 19 pasajeros. El programa considera una puesta en servicio a partir de 2026 en rutas de muy corta distancia en aeródromos con pistas de 750 metros de largo. En Heart Aerospace lo comparan con el Twin Otter.

    Finnair considera que además del avión es fundamental contar una nueva infraestructura aeroportuaria en pueblos pequeños. Para ello, los Gobiernos deben dar valor al avión como medio de transporte y cambiar el concepto tradicional enfocado en desarrollar los aeropuertos principales. Sin una infraestructura adecuada la idea de aviones eléctricos en rutas regionales no es viable.

    “Es necesario comprender realmente lo que se necesita en los aeropuertos”, dice Larilahti. “La aviación regional, no se puede expandir más rápido que la infraestructura disponible que admite estos (nuevos) aviones".

    Fotografía portada - Heart Aerospace

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