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    Estados Unidos entregará nuevas ayudas a las líneas aéreas, aeropuertos y proveedores

    Reconociendo la importancia de la aviación en el funcionamiento del país, el Gobierno de los Estados Unidos aprueba un nuevo paquete de ayudas económicas a las líneas aéreas, los aeropuertos y los proveedores de estos para hacer frente a la crisis que impone el COVID-19. Se trata de la tercera ayuda que recibe la industria aérea estadounidense y la primera de la administración Biden con la que se espera asegurar las fuentes de empleo de alrededor 30.000 personas del sector hasta septiembre 2021.

    El paquete de ayuda económica aprobado por el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos considera un monto por US$14 mil millones para las líneas aéreas, además de US$8 mil millones para los aeropuertos y US$1 mil millones para los proveedores. Inicialmente, el transporte aéreo no está incluido en este paquete de ayudas, pero la medida se revisa ante las advertencias de despidos masivos por parte de distintos sectores, especialmente las líneas aéreas debido al términos de los fondos. Todos los montos están incluidos en los US$1,9 trillones de ayudas que la nueva administración contempla para la población.

    En enero, United Airlines es la primera en anunciar la posibilidad de desvincular a 14.000 personas a partir de marzo si es que el Gobierno no entrega nuevas ayudas. Algo similar ocurre en American que a principios de febrero informa la eventual salida de otros 13.000 trabajadores. Cabe señalar que todas las compañías aéreas estadounidenses están enfrentando una reducción significativa de pasajeros y de capacidad como consecuencia de las restricciones y el descenso del tráfico.

    Un aspecto importante que acompaña en paralelo el anuncio de las nuevas ayudas económicas es la decisión de la Casa Blanca de no establecer los testeos masivos de COVID-19 a los pasajeros en vuelos dentro de los Estados Unidos. Las líneas aéreas, así como los gremios de tripulaciones y de los controladores aéreos manifestaban su oposición porque consideran que la medida representa nuevas afecciones a la demanda que termina perjudicando aún más al sector.

    Previo a iniciar su mandato, Joe Biden considera colocar esa medida como parte de las acciones para prevenir los contagios. Sin embargo, desecha esa posibilidad después de recibir varios informes. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) indica que “no se recomiendan las pruebas requeridas en el punto de salida para los viajes nacionales”.

    El portavoz de la Casa Blanca, Kevin Muñoz, defiende la decisión adoptada señalando que “las políticas que adopte el gobierno estarán basadas en la ciencia para poner fin a esta pandemia”. No obstante, se mantienen las restricciones de pruebas para todos los viajeros que lleguen desde el extranjero a los Estados Unidos, además de los bloqueos a ciertos países como de Europa, Brasil y Sudáfrica.

    La industria aérea en los Estados Unidos es la que más aportes recibe en el continente americano. Gracias a estos, las compañías aéreas, los aeropuertos y los proveedores pueden asegurar su continuidad y la mayoría de los puestos de trabajo ante el drástico descenso de la demanda a nivel doméstico y, muy especialmente, a nivel internacional.

    Estados Unidos es uno de los primeros países en otorgar ayudas masivas a su industria aérea a través de la Ley CARES (Coronavirus Aids Relief Economic and Security Act). El primer paquete otorgado a mediados de 2020 considera montos por US$50 mil millones a distribuir en las líneas aéreas, aeropuertos y proveedores. En diciembre 2020, se agrega un segundo paquete para las líneas aéreas por US$15 mil millones de un total de US$45 mil millones destinados al sector transporte. Finalmente, el reciente paquete aprobado considera US$23mil millones para la industria de la aviación.

    De acuerdo con datos de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) para 2020 el trafico de pasajeros (RPK) en Norteamérica muestra un descenso de 65,2% con una reducción de 50,2% en capacidad (ASK) y una caída de 25,6 puntos porcentuales en los factores de ocupación que se sitúan en 59,2%.

    En vuelos internacionales, el RPK muestra un descenso de 75,4% en comparación con 2019, mientras el ASK cae un 65,5%, mientras el factor de ocupación baja 23,9 puntos porcentuales para situarse en 60,1%. Las restricciones en Canadá y los Estados Unidos determinan esos resultados. En los vuelos domésticos dentro de los Estados Unidos, el RPK registra una baja de 59,1%, mientras el ASK un 41,4%. Como resultado, el factor de ocupación cae 26,4 puntos para situarse en 58,8%.

    Fotografía portada – Chicago O’Hare Airport

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