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    Primer avión jet experimental armado en Latinoamérica realiza con éxito su vuelo inaugural y marca un hito en la aviación deportiva chilena

    Evocando en parte los logros de los pioneros de la aviación, la tarde del viernes 05 de febrero queda para el registro en la aeronáutica chilena. El primer avión jet de carácter experimental armado en América Latina realiza con éxito su vuelo inaugural de pruebas lo que marca un hito para la aviación deportiva chilena.

    Pese a la pandemia y con todos los resguardos sanitarios, todo está preparado la mañana de ese día para surcar los cielos. El piloto-constructor, Hernán Santibáñez, revisa los últimos detalles del avión Sub Sonex en uno de los hangares del Club Aéreo de Valparaíso – Viña del Mar (CAVV) mientras espera la llegada del inspector de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) para la fiscalización correspondiente.

    Plan de vuelo original está previsto para despegar al mediodía, pero las condiciones meteorológicas obligan a demorar la partida. Tiempo necesario para repasar los procedimientos y conversar con el equipo las últimas coordinaciones, además de dar espacio de distensión necesaria con la camaradería propia de la aviación general.

    “Esta es la culminación de un trabajo largo”, dice Santibáñez al contar el inicio del proyecto del Sub Sonex en Chile a comienzos de 2018 cuando se establecen los primeros contactos con Sonex -la fábrica en los Estados Unidos- para ver la factibilidad de la construcción y de la operación de esta aeronave en Chile.

    El Sub Sonex es un avión a reacción monoplaza con características acrobáticas que le permiten realizar maniobras básicas, calificadas como “suaves” con resistencia a las fuerzas G de +6 y -3 que no lo somete a un “mayor a estrés estructural”. A diferencia de otros equipos desarrollados para la acrobacia este no tiene capacidad de vuelo invertido.

    En aeronáutica, se define como aeronave experimental aquella que se fabrica y ensambla totalmente o en su mayor parte por una o varias personas. La finalidad de este tipo de equipos es para poner en práctica conocimientos aeronáuticos o fines recreativos.

    La característica más llamativa del Sub Sonex es su tamaño, relativamente pequeño en comparación a otras aeronaves, y su motor TJ-100 de 113 kilos de empuje (250 libras), construido por la empresa checa PBS Velká Bítes y que está instalado detrás la cabina del piloto. Para poder dar un despeje limpio a la turbina, el avión tiene una cola en “Y”, que difiere de las conocidas colas en “V” presente en otros modelos de aviones. Posee un timón pequeño bajo el rudder que permite al avión evitar el efecto “YAW” que mueve la nariz hacia los lados cuando un avión cola en “V” alcanza cierta velocidad.

    Entre las prestaciones destacan una velocidad crucero de aproximadamente 200 nudos, con una velocidad de nunca exceder de 250 nudos con dos horas de autonomía de vuelo. Despega en aproximadamente 400 metros de pista y necesita 75 nudos para iniciar la rotación. Su velocidad mínima antes de caer en pérdida (stall) es cerca de 50 nudos.

    Para Santibáñez, este proyecto forma parte de un logro personal motivado por la pasión que tiene por la aviación, su importancia para el país, incluso haciendo acrobacias aéreas las que sin duda incorporará en las operaciones del RV Team. Precisamente, menciona este punto por la trascendencia que tiene este segmento de la aviación en continuar acercando la aviación a la gente a través de festivales aéreos y otras instancias que permiten que todos se maravillen con el vuelo.

    Antes llegar al vuelo inaugural, resalta el largo proceso de estudio y el intercambio de experiencias con Bob Carlton, piloto de pruebas del fabricante y quien realiza maniobras en los shows aéreos. Como parte del aprendizaje, resalta el viaje a la fábrica, ubicada en Oshkosh, Wisconsin, Estados Unidos, para recibir toda la capacitación necesaria para construir la aeronave y para su operación. Además, está su experiencia de vuelo en aviones experimentales.

    Las expectativas son altas. Son casi las 14:00 horas y después de un improvisado almuerzo, el inspector de DGAC llega a las instalaciones. Comienzan los chequeos finales y manualmente, el avión es llevado a la posición para cargar combustible. Como preparando al caballo para su próxima salida, el piloto constructor del CAVV realiza el mismo la carga.

    Finalmente, a las 15:00 horas llega el momento de subir a la aeronave. Cierre de la carlinga, prueba de equipos y encendido de motores. La expectativa es alta en Rodelillo. Entre los asistentes aplausos de ánimo y uno que otro “Viva Chile”. No es menor, aunque sin cámaras de los grandes medios de prensa ni una gran audiencia, la aviación deportiva está próxima realizar historia al llevar al aire a la primera aeronave experimental jet en el país y en América Latina. Es el primer Sub Sonex que se arma fuera de los Estados Unidos.

    Acompañando el rodaje del Sub Sonex se suma un RV-8, otro avión experimental que acompañará el vuelo inaugural para supervisar desde la altura cualquier cosa. El plan de vuelo consiste salir del aeródromo de Rodelillo en Valparaíso y aterrizar en Viña del Mar. El tiempo total de vuelo no es más de 15 minutos, pero se coordina un sobrevuelo adicional sobre Rodelillo. La finalidad de la primera operación tiene como objetivo comprobar la maniobrabilidad del avión.

    El despegue es emocionante. Pese a recorrer toda la pista, el Sub Sonex se eleva sobre Viña del Mar y sobrevuela los alrededores del aeródromo. El primer gran desafío está superado. En tierra hay tranquilidad, mientras que en destino se espera con ansias el arribo.

    La elección del tramo no es casual. En Rodelillo (Valparaíso) es el lugar donde se construye la aeronave con las piezas que llegan desde la fábrica. El aeródromo de Viña del Mar, en el caso del destino, cumple con las características de largo y ancho de pista y está ubicado a una distancia considerable para realizar las primeras pruebas en vuelo. A medida que se evalúen los resultados, se demuestre la seguridad de la aeronave y exista mayor familiarización con esta, se espera que los ensayos también consideren otros aeródromos chilenos.

    De acuerdo con la normativa chilena, la primera certificación es para cumplir con un riguroso periodo de pruebas de 40 horas bajo supervisión de DGAC. Para tal efecto, el operador presenta los planes de vuelo que se realizan en cada ensayo que por obligación deben ser locales.

    Como autoridad aeronáutica, DGAC tiene la misión de fiscalizar todo el cumplimiento de los protocolos de seguridad durante la fase de pruebas. Una vez verificado cada aspecto y comportamiento de la aeronave, se procede a su certificación en la categoría experimental permitiendo su operación bajo esa categoría.

    El vuelo no registra novedad alguna y sin duda, es lo mejor que se puede reportar. El aterrizaje en Viña del Mar es tan emocionante como el despegue, especialmente, por cerrar una etapa de trabajo dedicado. Tras descender de la aeronave, la misión está cumplida y la emoción es grande no sólo en el piloto, sino en todos los amigos y la familia, así como en cada colaborador que forma parte del proyecto. El objetivo está logrado y la aviación deportiva de carácter experimental en Chile abre un nuevo capítulo.

    Los próximos vuelos serán para continuar probando la aeronave, comenzando con el retorno a Rodelillo. En un futuro cercano, el Sub Sonex se debiera unir al parque aeronáutico chileno para continuar entregando la pasión por la aviación a muchos pilotos y entusiastas.

    Fotografías artículo - Simón Blaise

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