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    Qatar tras el F-35: el nuevo conflicto de Estados Unidos en Medio Oriente

    Una encrucijada. Así se puede denominar al proceso que se abre tras la decisión de Qatar de solicitar formalmente a los Estados Unidos la adquisición del moderno caza F-35 “Lighting II”. Si se toma sólo el pedido, prácticamente no pasa más allá de una noticia aeronáutica, sin embargo por las características del avión y el entorno geopolítico, la solicitud cobra relevancia internacional, especialmente con los últimos acuerdos logrados con distintos reinos del Oriente Medio.

    La petición de Qatar llega un par de meses después de la aprobación, por parte de Washington, de la solicitud de venta de F-35 para los Emiratos Árabes Unidos. Para Israel, aliado estratégico de Estados Unidos y único país operador del F-35 en la región, la venta genera fuerte oposición la que también se manifiesta para el caso de Qatar. El argumento israelí es mantener su supremacía armamentística en la región, labor que compromete al Gobierno estadounidense.

    Una respuesta políticamente correcta llega desde el Departamento de Estado. “Como cuestión política, Estados Unidos no confirma ni comenta las ventas o transferencias de defensa propuesta hasta que se notifiquen formalmente al Congreso”, sentencian.

    El pedido de Qatar por F-35 tiene varias interpretaciones. En primer término, es la búsqueda de un equilibrio en defensa que cualquier nación busca frente a los avances de su contraparte, especialmente si se ve amenazada su seguridad. Si bien un conflicto directo entre Qatar con otro Estado es poco probable, no es tan así con los apoyos que existen en la región, especialmente si se consideran las relaciones más estrechas que mantiene con Irán.

    La situación también genera complicaciones al otro lado de la península qatarí. La solicitud de Doha prende las alarmas en el Reino de Arabia Saudita, otro importante aliado político, militar y económico de los Estados Unidos.

    El contexto actual no propicia un buen ambiente en las relaciones en la península Arábiga. Desde 2017, el Reino de Arabia Saudita junto con Bahrain, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos mantiene un bloqueo a Qatar. Los países árabes mencionados justifican las acciones contra Qatar bajo el argumento de la colaboración con Irán en acciones que pueden justificarse como una medida de defensa o de disuasión ante posible colaboración con organizaciones terroristas.

    Desde la implementación del bloqueo, en Doha niegan cualquier vínculo de esas características y califican de ilegal el bloqueo. Se trata de la misma medida de fuerza que condiciona las operaciones de Qatar Airways.

    Mientras algunas interpretaciones sugieren que el Presidente Donald Trump está detrás de la acción de los países árabes contra Qatar, dado que su implementación empieza tras su visita a Riyadh, otras sugieren que infructuosamente Estados Unidos no ha conseguido entregar un acuerdo al conflicto diplomático. Lo anterior, cobra fuerza si se considera a Qatar como otro aliado estadounidense en la zona del golfo Pérsico y la reciente reunión de Mike Pence, secretario de Estado de los Estados Unidos, con su par el Sheikh Mohammed bin Adbulrahman Al-Thani, para discutir la designación de Doha como aliado estratégico fuera de la Organización del Atlántico Norte (OTAN).

    Las características del F-35 “Lighting II” generan sus efectos en el balance de poder entre los Estados por las inmediatas reacciones que provoca, independiente si se trata de países en conflicto o en zonas con un alto nivel de amenazas. En ese sentido, cualquier acuerdo de venta por F-35 que concrete Qatar o los Emiratos Árabes Unidos se verá reflejado en el periodo de entregas que demandan estas adquisiciones por la burocracia como por la evolución del escenario geopolítico. En ese contexto, se puede afirmar que la superioridad armamentística israelí con tecnología estadounidense no se verá afectada.

    En términos estrictamente aeronáuticos, el caza demuestra ser un catalizador de las ventas para Estados Unidos y, en ese sentido, un impulsor de la economía local, aspecto que ante la crisis actual puede ser una fórmula a explorar para reactivar el sector aeroespacial en dicho país. El F-35 es un éxito de ventas en aliados de Washington. Polonia es el más reciente comprador con un contrato por 32 unidades, las cuales no verán entregas antes de 2024.

    Fotografías artículo – Lockheed Martin

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