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    Ecuador podría ver el renacimiento de Ecuatoriana de Aviación

    Aprovechando posibles oportunidades de mercado que sugieren el cierre de TAME, un grupo de inversionistas intenta renacer la emblemática línea aérea Ecuatoriana de Aviación, misma que durante la década de 1980, es el referente de la conectividad aérea de Ecuador. Con solicitud formal ante el Consejo Nacional de Aviación Civil (CNAC), la futura línea aérea tramita su Certificado de Operador Aéreo (AOC) para operar en inicialmente en rutas domésticas y luego atender rutas internacionales.

    Siguiendo ejemplos de otros países con grupos económicos o inversionistas individuales que buscan rescatar emblemáticas marcas de líneas aéreas, esta nueva Ecuatoriana de Aviación tiene como accionistas mayoritarios a Eduardo Delgado Martillo y Ann Marlene Martillo, vinculados a Líneas Aéreas Ecuatorianas Internacionales (LAEISA) y Hats Hotel Aerolínea Transporte, respectivamente. De acuerdo con distintos informes de prensa, el capital inicial es US$16.000.

    En su plan tentativo, la nueva compañía espera volar a 12 ciudades en Ecuador. Las rutas solicitadas consideran 68 frecuencias semanales a las ciudades de Quito, Guayaquil, Cuenca, Esmeraldas, Santa Rosa, Loja, Tulcán, Coca, Macas y Manta. Según la documentación presentada, la base de operaciones estará en el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito.

    El material de vuelo considera múltiples modelos entre los que están los Airbus A220, A319, ATR 42-500, Bombardier Dash 8, Beechcraft 1900C y Boeing 737-300/-400/-500. No existe más información y claridad si pretende utilizar todos los aviones mencionados o sólo algunos. En términos generales, no se vislumbra una operación homogénea a excepción del material Boeing 737 de segunda generación. A excepción del A220, todo el material de vuelo mencionado ha estado o está presente en el parque aéreo ecuatoriano.

    El uso de antiguas marcas de emblemáticas líneas aéreas no es nuevo en la región. Anteriormente, ya se conocen iniciativas de emprendimientos aeronáuticos que apelan esta fórmula en un intento comercial para generar apego en la población aludiendo a la nostalgia. Los intentos por reactivar en el Perú, Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) en Bolivia o Conviasa en Venezuela (en alusión a Viasa), son algunos ejemplos en la región que, a excepción, de la línea estatal venezolana ninguno prospera.

    En el continente también hay casos similares con los intentos infructuosos por revivir Pan American World Airways (Pan Am) o World Airways. Sólo Eastern constituye el único emprendimiento fuera de América Latina y el Caribe que hasta el momento está consiguiendo una cierta continuidad desde su establecimiento en 2014.

    Más allá de la nostalgia que evoca los nombres de antiguas líneas aéreas, en la mayoría de estos proyectos no existe un plan de trabajo o el soporte financiero suficiente para lanzar y sostener una línea aérea en un ambiente altamente competitivo con grupos aeronáuticos consolidados, alianzas, nuevos modelos de negocios y un escenario internacional altamente inestable en comparación con periodos anteriores. Las iniciativas, más que contar con un enfoque comercial, están impulsadas por aspectos sentimentales.

    De iniciar operaciones, “Ecuatoriana 2.0” como se la denomina puede ocupar en condiciones normales el vacío dejado por el cierre de TAME. Sin embargo, el escenario actual marcado por la reducción significativa de la demanda obliga a todos los operadores a incrementar las acciones comerciales para capturar a los pocos pasajeros que están dispuestos viajar. Lo anterior, obliga a reforzar las acciones comerciales que no siempre están presentes en los nuevos operadores. La nueva línea aérea tiene como principales competidores a Avianca y LATAM.

    Historia

    Ecuatoriana de Aviación se funda en 1957 y hasta la década de 1980 es la línea aérea más emblemática de Ecuador. Comienza como un operador privado como parte del consorcio estadounidense Clarense Shelton que crea las líneas aéreas TAN en Honduras y Aerolíneas Peruanas S.A. (APSA) en el Perú. Posteriormente, la adquieren empresarios ecuatorianos hasta que en 1974 es estatizada por la dictadura de Guillermo Rodríguez Lara.

    Con su nacionalización, Ecuatoriana se declara “aerolínea de bandera” del Ecuador y pasa a estar manejada por la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) por lo que sus aviones disponen de matrícula civil y militar. En esos años, FAE opera también la hoy desaparecida TAME. Su rol cívico-militar y, con una fuerte injerencia del gobierno de turno, la hace participar en conflictos bélicos con el Perú transportando tropas y pertrechos de Quito a Guayaquil.

    La administración del Estado no es eficiente ni eficaz. De hecho, se caracteriza por su descuidada organización que llevan a una segunda quiebra de la línea aérea y hace que toda la operación se realice con aviones antiguos con altos costos de mantenimiento. Las deficiencias de la administración se compensan con los recursos públicos generados por el petróleo, especialmente en las décadas de 1970 y 1980, pero que no están presentes en 1990.

    En 1993, mediante la Ley de Rehabilitación de Ecuatoriana, la empresa resurge y se vende a privados en 1995. Durante el proceso la firma deja de operar hasta que el 51% de las acciones pasan al grupo brasilero VASP que también asume el control de LAB. Por lo mismo, todos los aviones y el esquema corporativo de la empresa son similares a los de la línea aérea brasilera.

    La nueva Ecuatoriana reinicia operaciones en 1996 y se mantiene hasta la quiebra de VASP. Sumida en crisis nuevamente, la empresa establece alianzas con la entonces LAN Chile para establecer LAN Ecuador (LATAM Ecuador).

    A lo largo de su historia, Ecuatoriana destaca en su país por incorporar variados aviones como los Douglas DC-6 de pasaje y carga, los Lockheed L-188 “Electra”, para luego en la década de 1970 sumar los Boeing 720 y B707, popularmente conocidos por sus coloridas libreas realizadas por el pintor ecuatoriano Osvaldo Guayasamín. Más adelante en la década de 1980 y 1990 introduce el McDonnell Douglas DC-10 y el Airbus A310-300, una de las pocas líneas aéreas latinoamericanas en operar este modelo.

    Además de los vuelos domésticos, la red de rutas considera frecuencias desde Quito y Guayaquil hacia Buenos Aires (EZE), Bogotá, Cali, Caracas, Ciudad de México, Chicago (ORD), Los Ángeles, Miami, Nueva York (JFK), Lima, Nassau, Panamá y Santiago de Chile.

    Fotografías artículo – Torsten Maiwald / Wikipedia

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