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    Airbus triunfa con el A350-1000 como futuro proveedor de Qantas para vuelos de ultra larga distancia

    Después de una minuciosa evaluación durante el presente año, Qantas comunica que ha seleccionado al Airbus A350-1000 como su futuro avión para el “Proyecto Sunrise”, es decir para operar los futuros vuelos sin escalas de ultra larga distancia como Londres (LHR) – Sydney o Sydney – Nueva York (JFK), entre otros. La decisión responde a una confianza que expresa la línea aérea hacia la planta motriz Rolls Royce Trent XWB que potencia al A350, demostrada en distintas operaciones con varias líneas aéreas.

    Si bien la selección está hecha, Qantas todavía no coloca un pedido en firme con el fabricante europeo. Este sólo se materializará tras los trabajos conjuntos que la compañía realice con Airbus para definir las características técnicas del A350-1000 para que sea capaz de atender las largas distancias que se buscan cubrir sin la necesidad de restringir significativamente la carga de pago, a fin de hacer rentable la operación. Airbus indica que añadirá un tanque adicional de combustible e incrementará ligeramente el peso máximo de despegue (MTOW) de la aeronave para cumplir con los requerimientos. Por el momento, Qantas que se requerirían al menos 12 aviones para sus vuelos de ultra larga distancia.

    En las negociaciones, Airbus acuerda extender los slots de entrega de febrero a marzo 2020, según informa Qantas. La extensión del plazo brinda tiempo adicional para que la línea aérea negocie acuerdos industriales y con su respectivo staff sin comprometer la fecha fijada para materializar el “Proyecto Sunrise”. De acuerdo con el calendario, los vuelos comerciales regulares de ultra larga distancia de Qantas deben comenzar en la primera mitad de 2023.

    “El A350 es un avión fantástico y el acuerdo sobre la mesa con Airbus nos brinda la mejor combinación posible de términos comerciales, eficiencia de combustible, costo operativo y experiencia del cliente”, dice Alan Joyce, CEO de Qantas Group.

    En agosto, se menciona que Boeing dispondría de una cierta ventaja frente a Airbus con el desarrollo del B777X (modelos -8 y -9) cuyas prestaciones (alcance, principalmente) se ajustaba a las necesidades de Qantas. Todavía no se mencionan los detalles del acuerdo, pero no descarta que los retrasos del programa podrían haber determinado a que la línea aérea australiana se decante por su competencia. Cabe recordar que parte del retraso del B777X responde a problemas con la planta motriz que desarrolla General Electric (GE9x) y el nuevo calendario no permitiría a Qantas cumplir con sus plazos.

    Airbus tiene por ahora una experiencia comprobada en vuelos de ultra larga distancia con el A350-900ULR que utiliza Singapore Airlines para vuelos de más de 18 horas. Tomando esa experiencia, el tanque central adicional que colocaría en el A350-1000 permitiría ofrecer un alcance estimado de 10.600 millas náuticas (o alrededor 17.000 kilómetros). Junto a estas modificaciones, se estudia mejoras en el diseño de interiores de manera tal de no comprometer el alcance ni el diseño de la aeronave. Para Airbus, esta variante de la familia A350 cobra fuerza porque necesita de un avión capaz de rivalizar con el B777X, especialmente ahora con el A380 fuera de producción, y para atender requerimientos especiales de las compañías aéreas.

    “La combinación de avión y motor es la próxima generación de la tecnología, pero está completamente probada después de más de dos años de servicio. Esta es la elección correcta para las misiones de “Sunrise” y también tiene la economía adecuada para hacer otras rutas de largo recorrido si así lo deseamos”, explica el CEO de Qantas Group.

    En paralelo al diseño final de la aeronave, Qantas debe trabajar en otros temas importantes que comprometen la materialización del proyecto como temas regulatorios, sindicales con las tripulaciones de vuelo y experiencia al cliente.

    Los vuelos de ensayo que se han llevado a cabo entre Londres (LHR) – Sydney y Sydney – Nueva York (JFK) han entregado datos suficientes que están siendo utilizados para acordar con la Autoridad de Seguridad en la Aviación Civil (CASA, por sus siglas en inglés) de Australia una extensión de los límites operativos y de servicios requeridos para los vuelos de ultra larga distancia. La información guarda relación con el riesgo de fatiga advertidos por la autoridad aeronáutica, aunque por el momento no ve obstáculos para su aprobación.

    En ese sentido, Qantas lleva a cabo negociaciones con los representantes de los pilotos a fin de cerrar temas pendientes asociados con estos vuelos. Para ello ofrece mejoras salariales y mejoras en la promoción a sus pilotos de larga distancia, además de la posibilidad de utilizar las mismas tripulaciones en los A350-1000 de las rutas “Sunrise” y la flota A330 que actualmente dispone.

    Finalmente, en lo que respecta a la experiencia al pasajero, la línea aérea australiana trabaja en el diseño de nuevas cabinas First, Business, Premium Economy y Economy para proveer una confortabilidad adecuada para vuelos de hasta 21 horas de duración. El factor espacio entre filas y el ancho de los asientos han sido identificados como de “vital importancia” para asegurar un descanso y movilidad aceptable. También se trabaja en asuntos asociados con el catering para ajustar el servicio de comidas a las distintas zonas horarias.

    Qantas está confiada de que estos vuelos de larga distancia marcan el siguiente nivel en el transporte aéreo y asegura que existen mercados que pueden ser atendidos con estos vuelos. Uno de estos, es sin duda la conectividad más directa entre Australia y el Reino Unido que por años ha sido perseguida por la compañía para satisfacer las relaciones comerciales como los lazos históricos-culturales. Si bien vuelos desde Sydney y Melbourne hacia Europa y los Estados Unidos son el objetivo principal del “Proyecto Sunrise” no se descarta que también se incluyan otros destinos como, por ejemplo, Sao Paulo o Río de Janeiro en Brasil, a donde la línea aérea ya ha mostrado interés de llegar.

    “Desde el principio, hemos dejado claro que el Proyecto Sunrise depende de un caso de negocio que funcione. Sólo nos comprometeremos con esta inversión si sabemos que generará el rendimiento correcto para nuestros accionistas dados los riesgos comerciales inherentes”, puntualiza Joyce.

    Fotografía portada – Airbus

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